
En mi den cuento con un plasma de 50” que cuando quiero transportarme viendo 24 (soy adicta) o Sex & The City (me fascina montones) lo enciendo y veo todo ahí. A las amistades que visitan mi depa le fascina porque, según ellos, mis cojines y almohadas gigantes en el piso los hace sentirse súper cómodos y nos hemos sentado o tirado a ver algo en televisión con pop corn, vino, cervezas o pizza…varios quedan regados como papayas…
Desde hace dos semanas ellos me estaban calentando la oreja y me incitaban a que me inventara algo para los Oscares porque además tengo la “fama” de ser buena anfitriona. No lo niego, me fascina atender en mi depa a mis invitados. Siendo así, anoche me inventé una reunión especial de premios oscar y como requisito para mis invitados les pedí que tenían que venir de gala para sentirnos estrellas.
Yo aclaro que esto no tiene que ver con vanidad porque de estrella no tengo nada. Lo más cercano a ello fueron mis actuaciones de niña cuando ‘Sor Margarita’ me obligaba a siempre interpretar el papel de María Magdalena en las obras de teatro. Creo que por eso siento gran amor por el arte, el teatro y mucho respeto por quienes saben actuar y treparse allá arriba a transmitirnos su pasión en las tablas. A mí como espectadora y amante del teatro me va mejor.
Mis amigos fueron puntuales y nos divertimos como dementes, a pesar de que peleábamos por la pésima traducción que todos los canales latinos tenían. Al final preferimos el SAP y sintonizarlo todo en inglés. Entre botellas de vino, de vodka y mucho queso, uvas y jícamas, disfrutamos todos elegantemente vestidos la ceremonia.
Yo estaba toda de negro. Un ceñido vestido de terciopelo era mi indumentaria para esta noche. Unos altísimos zapatos plateados con tacón de aguja me acompañaban. Franchesco, mi estilista, estaba impecablemente vestido de negro, Luisa de un rojo maravilloso y así cada uno muy atinadamente se engalanó para ‘Los Oscares de La Nena Marchosky’, como decía la invitación que confeccioné.
Cada nominación la hacíamos nosotros en casa. Nos moríamos de la risa porque no solo nos creíamos presentadores del show, sino que peleábamos u opinábamos sobre los ganadores, los discursos, los peinados y los vestidos. Fue maravilloso porque no solo nos reunimos grandes panas, sino que Franchesco era el encargado –por su experiencia en diseño, maquillaje y estilismo- de sustentar los maquillajes, vestidos y presencia de los actores.
Ya finalizado el show en USA y todos descontentos porque no ganó la película que queríamos (Preciosa), vino la entrega de los ‘Oscares de La Nena Marchosky’ y fue ahí donde se formó el verdadero arroz con mango porque me sirvió de desahogo y catarsis para muchas emociones.
No entregué todos mis premios porque varios y varias de los ganadores no se encontraban porque, por un lado no los invité y por el otro era imposible que estuvieran presentes. Entregué el premio a la peor persona que he conocido en mi vida, a la persona con sentimientos más frágiles, a la bruja y loca más peluda, a la persona que no apuesta al amor, a la mejor amistad brindada, a la persona más transparente que he conocido en este país, al hombre más plomo que he conocido, a la cobardía hecha hombre, a la mujer más tierna de este país, al ser más ‘wakala’ que conozco por inventarse cosas, a mi mejor proyecto de vida, a mi mejor amigo de facebook, al ser que más extraño, en fin, lloré, me sonrojé y me reí.
La entrega de los Oscares de la Academia fue el escenario perfecto para la entrega los oscares de mi vida, los ‘Oscares de la Nena Marchosky’ rodeada de gente que me quiere y aman de verdad. De gente que vale la pena. De gente que no tiene sentimientos frágiles, de gente que apuesta al amor, de gente que apuesta a la amistad, a la transparencia, a la confianza, a ser gente y ser humanos antes que cualquier cosa.
Yo tuve mi gala rodeada de grandes actores de la vida misma. Esos que como usted y como yo día a día vivimos, sentimos, nos esforzamos por lo que queremos y creemos sin dejar de ser transparentes en lo que sentimos. Gente que no actúa porque aunque la vida es un teatro diario, preferimos no actuar y ser lo que somos, decir lo que sentimos, gritar lo que nos nace y demostrar lo que amamos. Mi Premio Oscar va a cada una de las personas que luchan por lo que quieren, por los que aman y a los que por nada ni nadie dejan perder un gran amor por la fragilidad de sus sentimientos, pensamientos y confianza.
Creo en la gente. Ese es mi gran premio de vida. Gracias a todos los que me acompañaron. Mi otro gran premio es tenerlos a ustedes.
Salú!
03/08/10
‘Los Oscares de la Marchosky’
Posted by Designermusings at 7:03 AM
03/04/10
¡Bienestar!

Este es un atinadísimo escrito de mi amigo y compatriota Francisco Hernández, para mí, Panchito. Lo comparto con ustedes porque me parece como anillo al dedo para un jueves como hoy. ¡Gracias por compartírmelo Panchito! Ustedes mis lectores, disfrútenlo.
--- Respirar hondo, con la certeza de que se anda transitando el camino correcto. Hacer lo que uno se propone sin escuchar las voces de afuera y de adentro que te insisten que no es posible. Dejar la mirada perdida disfrutando de una luna en su mayor expresión o de un atardecer que solo permite un espacio al silencio. Proponerse una nueva oportunidad para sí mismo y para los demás. Arroparse en el prolongado sonido de la calma, cuando el mundo estero propone la histeria para hacerte caer.
Entender que el amor no pertenece a tipo de relaciones, pertenece a expresiones y palabras que no alcanzamos a entender y que solo los ojos pueden descifrar en una mirada. Asumir al perdón no como una debilidad sino como la fortaleza que supone comprender la realidad de otros. Perderse mientras el mundo se apura a vivir cada segundo más rápido, valiéndose de aquella frase que nos recuerda que del apuro solo queda el cansancio.
Proponerse todos los días aprender algo, porque más allá de los libros, de las clases magistrales y de los salones de clases; la vida es la gran escuela y las materias; cuales días; están compuestas por momentos, detalles y sobre todas las cosas: personas. Dejar la angustia porque no vivimos equilibrados, después de todo, el equilibrio toma sentido cuando comprendemos que siempre le estaremos buscando.
Reír, darle todo el espacio posible a la risa. Después de un abrazo, es una de las curas más infalibles y subestimadas, que tenemos los seres humanos. Acercarse al mar, probablemente un hábitat perfecto, porque siendo un lugar de esparcimiento en la mayoría de los casos contiene para nosotros un mensaje constante y perfecto como las olas que visitan la orilla.
Apelar a la locura; cuando pegar un grito, dar un regalo, dejar unas palabras, caminar sin sentido, romper alguna regla, refrescarse en la lluvia, cantar una canción y/o robar una sonrisa se vuelven un verdadero regalo para el alma. Alguna vez cambia, lo que te provoque, pero cambia.
Se vale preguntar, interrogar y averiguar; aunque a veces el desconocimiento puede ser cómodo; nos sentiremos mejor conociendo las limitaciones de nuestro accionar.
En mi humilde opinión, frases y palabras que le dan sentido a ese ansiado bienestar que a veces buscamos lejos cuando podemos encontrarlo en nosotros, en el día a día, en los ratos que hacen la memoria un hermoso recuerdo y del recuerdo una experiencia viva que habitara en el alma
Mi agradecimiento perenne por regalarme unos minutos de vuestro valioso tiempo. Que el más grande me los bendiga, y procure para vuestra existencia la ¡Pura Vida! que existe, vive y se alimenta en vosotros…
Posted by Designermusings at 6:36 AM
03/01/10
Cuestión de solidaridad…

Lo hice con Haití y me fue de maravilla porque la solidaridad de la gente fue hermosa. Ahora lo hago con Chile, país donde tengo grandes amigos, gente que me lee y sí, gente con la que he compartido hermosos momentos.
Yo no quiero decir que la naturaleza se está cobrando el mal que he estamos haciendo y mucho menos decirles las consecuencias de lo que está pasando porque las desconozco.
A lo que sí quiero apelar es a ser solidarios. A unirnos en paz, en oración -por quién usted crea- para que la tierra se calme.
Yo estuve en Haití y allá es horrible la situación porque todo está literalmente en el piso. Niños en las calles, sin madres, sin comida porque llega de todo pero muy lento. Fui de voluntaria un fin de semana, sentía que fueron meses y con mis ojos color miel veía “desde la otra acera” el mismo dolor que ellos; solo con la diferencia de que yo regreso a la comodidad y ellos se quedaron en el desastre.
No me acabo de reponer del horror de lo que vi el dolor que sentí al ver niños con desesperanza en sus ojos, imágenes que son mucho peor de lo que nos presentó la televisión y ahora, le toca a Chile y, aunque los daños físicos fueron menores, la intensidad fue más fuerte y el efecto psicológico peor.
Me preocupa que haya gente que es tan inconsciente o poco importa con lo que pasa en otros países que han tomado lo de Chile como algo lejano, con una frialdad que me para los pelos porque es ahí donde uno, y es mi opinión, mide la sensibilidad de las personas. Como no fueron –para ellos- muchos los muertos, no pasa nada y se la pasan diciendo una y otra vez que es consecuencia del daño climático y paja, mucha paja.
Yo no he vivido un terremoto y Dios quiera que nunca lo viva, pero sí puedo decirles que cuando se está en una situación como esa, sentir la mano solidaria de alguien reconforta, los hace sentir menos solos y sus ojos y sus miradas dicen más gracias que mil palabras.
Mis oraciones son de mucha solidaridad para la gente de Haití y ahora de Chile. Ojala que las oraciones de usted que me lee también los incluyan.
Salú! 
Posted by Designermusings at 7:29 AM
02/22/10
¿Deshumanización?

Estoy asustada con el tema de la tecnología y como ella cada día deshumaniza más a las personas. Tengo tres celulares, dos de ellos blackberry y siento que literalmente me vuelvo loca. Sabiamente mi amiga Astrid le llama ‘crackberry’. Cuando me suenan los tres a la vez es como para salir huyendo y muchas veces se me han juntando clientes, amigos y familiares, todos exigiéndome la misma atención. Yo detesto ver como cada día son más los que dependen absolutamente de la onda tecnológica dejando a un lado el ser humanos para convertirse en casi robots. Yo tengo un chip diferente, uno viejo.
Esta preocupación se me agudizó anoche cuando recibí a las 12:15 de la noche una llamada donde la persona me decía una y otra vez lo detallista, según él, que yo era. Y es que el viernes le envié a esa persona que me encanta un arreglo con una tarjeta gigante que decía “simplemente gracias”. Sí, soy de esas personas que sabe decir gracias, que sabe demostrar agradecimiento y que además me gusta y disfruto hacerlo a pesar de que los tiempos nos demuestren que esos somos los menos y que quedamos siendo vistos como cursis o chapados a la antigua, como diría la abuela de Roberto. El se merecía ese detalle no solo porque me ha demostrado que me quiere full, sino porque me nacía hacérselo. Es de esas personas que no cree en orgullos, miedos, ni sus sentimientos son frágiles. Es un hombre de verdad y tengo tanto y más que agradecerle.
Esta persona me llamó y me dijo que tenía años que no recibía un agradecimiento porque las personas ahora todo lo hacen por twitter, facebook o por correo electrónico. De los tiempos de tarjetas y cartas de papel, pasamos a emails y hemos terminado, lamentablemente en twitter y facebook hasta para decir que amamos. ¡Que pena!
Me resisto a pensar que la tecnología pueda acabar con lo rico que es dar un abrazo, mirar a los ojos y decir te amo o abrir un sobre con una tarjeta escrita con el puño y letra de quien nos quiere. Un gracias electrónico, no es ni remotamente parecido a mínimo escucharlo de alguien que de verdad sabe agradecer.
Me resisto a ser de esas personas que prefieren dejar un mensaje en facebook o en twitter antes que como mínimo levantar el teléfono para escuchar la voz de quien se aprecia, quiere o ama; porque una cosa es la frialdad de un servicio de mensajería y otra muy diferente cuando puedes, como mínimo, escuchar la respiración o emoción con que una persona te dice un gracias, un te amo o te manda al coño. No, no se equivoque. Sí creo en que hay relaciones que nacen cibernéticamente y terminan en hermosas parejas que verlos juntos da envidia de la buena por los felices que son. A lo que me refiero es al día a día. A que ocasiones como el día del amor, un cumpleaños o una fecha especial sea sustituido un abrazo o una llamada telefónica por un mensaje en facebook, por ejemplo.
Casualmente leía en el New York Times y el Washington Post como las floristerías y las tiendas de obsequios habían dejado de recibir ingresos el pasado 14 de febrero por consecuencia de la tecnología. Cómo la gente –esa que celebra ese comercial día- ahora preferían decirle a un amigo, a su novia, novio o esposa, te quiero por medio de una tarjeta electrónica, un email o dejando mensajes en comunidades cibernéticas, que levantar el teléfono o comprar una rosa.
Esta persona, con su llamada, me decía o reafirmaba que no estoy equivocada. Que no puedo ser parte de esa comparsa de personas que se están deshumanizando. No puedo ni quiero dejar de hacer una llamada, enviar una tarjeta de papel con un mensaje escrito por mí, mirar a los ojos y decir te amo, o simplemente dar un beso y abrazo caluroso.
¿Soy anticuada? ¿Soy cursi? ¿Soy romántica a la antigua? Sí, puede ser, pero prefiero mil veces se eso a dejar de sentir. A la larga, hasta los fanáticos de la tecnología –y me consta- les enloquece leer de tu puño y letra o escuchar un simple te amo, antes de leerlo por medio de la Web… aún hay esperanzas, aún habemos humanos. El amor, la amistad, la lealtad ni el afecto tienen códigos de barra. ¡Piénselo!
Salú!
Posted by Designermusings at 6:16 AM
02/15/10
Amores y amistades…

Ayer fue el día que, para mí, comercialmente muchos –no me incluyo- celebran el dia del amor y la amistad. Para nadie es un secreto que no creo en que el amor o la amistad sepan de fechas ni tiempos ni espacio en calendarios. Sí creo que el que ama y es buen amigo lo demuestra los 365 días de año con acciones más que con obsequios. Sí creo en el amor y la amistad puede ir de la mano. Soy defensora del amor, creo que es una delicia estar enamorado – si eres correspondido, claro- y si estas enamorado y a la vez tienes buenos amigos, es la hostia.
Estos son dos estados de ánimo, dos sentimientos, dos vivencias, son fundamentales para que nuestro transcurrir por este mundo y esta vida tenga significado y trascendencia.
Y es que para realizarse a plenitud, tanto la mujer como el hombre necesitamos compartir experiencias, recuerdos, proyectos a futuro, lo que se puede alcanzar formando pareja con la persona por la cual sentimos atracción física y comunión espiritual.
No es suficiente lo uno si no está complementado por lo otro, ya que si solo prevalece lo primero o lo segundo, llegará el momento en que el hastío y el paso inexorable del tiempo dejarán su huella y su impacto, pudiendo conducir a la extinción del vínculo carnal y afectivo.
Atrás quedaron las épocas de predominio e imposición masculinas que buscaban imponer criterios y valores propios sobre la pareja y la descendencia, anhelando una sumisión y un acatamiento incondicional. Se trataba del padre de familia absorbente, basado en el hecho de que era el único que aportaba ingresos a la economía familiar.
Esa actitud generaba resentimientos, desavenencias y rupturas eventuales.
En nuestra época, el monólogo ha sido afortunadamente reemplazado por el diálogo, el cual debe ser sincero y productivo, fundamentado en un recíproco respeto, alentando la diversidad, lo que enriquece la relación, prolongándola.
Tanto en el amor como en la amistad debemos respetar las divergencias, buscando complementarse en gustos, intereses y motivaciones, lo cual es la clave del mutuo entendimiento. Se debe partir de la premisa que se trata de dos seres humanos con personalidades y temperamentos propios, dos individualidades con derecho tanto a discrepar como a coincidir tanto en perspectivas como en valoraciones.
La mujer y el hombre son seres sociales, pensantes y afectivos; unidos, será más grato y más fácil la búsqueda permanente de la felicidad, el bienestar y la realización personal. Por el contrario, en solitario, inmersos en una burbuja existencial, el tránsito por este mundo se torna improductivo, sin proyección, indiferentes ante lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, en este aquí y ahora. Ojo, esto no significa que debemos tener al lado a alguien para llenar un requisito o con la excusa de que un clavo saca a otro. ¡Grave error!... Es preferible estar solo que mal acompañado o acompañado para solo satisfacer una necesidad “x” porque no solo estaríamos engañando y utilizando a una persona, sino auto engañándonos nosotros mismos porque llega el momento en que en conversaciones de ‘yo con yo’ nos confesamos y damos cuenta de que o no hemos olvidado o estamos con alguien sin amar.
Aspiremos, durante esta efímera existencia, a proyectarnos hacia los demás, dando lo mejor de nuestros afectos y talentos, buscando compartir lo mucho o lo poco que hemos podido desarrollar y acumular, de manera desinteresada, sin ventajismos ni manipulaciones, en un plan de igualdad, sin que ninguno se sienta superior a ella o a él.
Así, las posibilidades de encontrar el amor y la amistad sincera, a plenitud, se acrecientan y podremos concluir con el gran Neruda: "confieso que he vivido".
Salú!
Posted by Designermusings at 8:12 AM
02/08/10
Reunión de hombres… y yo II

(Para comprender mejor esta columna, lea la anterior…)
Les quedé mal el jueves pasado. Sucede que por motivos que escapan de mis manos no pude terminar de contarles mi experiencia en lo que denominé la logia masculina a la que fui invitada por única vez, según ellos…
Después del primer asalto que evidentemente gané yo al ubicar al “gracioso” que quería centrar la platica en mi pantalón, vino un bombardeo de preguntas que a cualquier mujer pudieran descontrolar, pero yo estaba preparada con mi barrera protectora, esa que muchos me critican y que para mí ha resultado súper efectiva. No hubo pregunta que no respondiera, tema del que no pudiera comentar con sapiencia o idea que emitiera sin inteligencia. Ellos se habían dado cuenta de que estaban ante ‘La Nena Marchosky’, esa que a usted le puede parecer que en esta columna se tira flores, ‘que se la cree’, pero que no fue más que ella misma y eso les fascinó porque a ellos les gusta que seamos nosotras mismas, sin aparentar ni creernos lo que no somos.
Y es que estar ante más de 30 hombres fácil no es. El olor a hombre era fuerte, las respiraciones en conjunto y las carcajadas casi como coro, nada celestiales. Sí, no lo niego, llegó un comento en que literalmente me sentía en la boca del lobo o cueva del oso cuando escuchaba ciertos comentarios o miraba ciertas caras. Los hombres son eso, hombres, piensan diferente, actúan diferente, miran diferente.
Iba pasando la noche y mi reloj decía la 1:30 de la mañana. El tiempo había pasado como si nada, la camaradería estaba en su máximo y yo, ahí, escaneando a cada uno, no quitándole la mirada a el que no me la quitara a mí. Sí, no lo niego, mis ojos color miel intimidan cuando miro sin parpadear a una persona. Esa fue mi estrategia para enfrentarme a esta comparsa de machos que por primera vez, en años, habían abierto “parte” de su intimidad a mí. Ahí no hubo celular que sonara. La atención total de ellos era en mí, full mía.
El cuestionario era largo hasta que llegaron a preguntas cómo si estaba enamorada, si tenía novio, de mi profesión, mis actividades extracurriculares y fue ahí donde me los metí al bolso. Era mi oportunidad de centrar sus interrogantes en lo que yo consideraba realmente importante. A varios les trastornó que mis domingos los dedique a otros y no a mí. Eso les pareció “raro” porque según ellos, una chama como “yo” (nunca he sabido qué quieren decirme con eso) es muy raro que los domingos no esté pensando en que la inviten a salir, arreglarse el cabello o de compras.
¿Por qué me invitaron? Fue mi primera pregunta cuando se abrió mi oportunidad de cuestionar y dejar de ser cuestionada. ¡Por que nos encantan las venezolanas!, gritó uno. Casi todos rieron pero el se dio cuenta de su impertinencia a lo que yo respondí: a mí me encanta reunirme con hombres, no con varones. Otro dijo que no había sido fácil aceptar mi presencia, pero quería conocer qué había detrás de “la chama” a lo que respondí: detrás de mí está mi ángel de la guarda…varios me aplaudieron.
¿Por qué les cuento todo esto a ustedes que me leen y que puede sonar a una autopromoción? Lo hago porque muchas de nosotras las mujeres creemos que los hombres no sienten, que son de palo e inclusive insensibles. Muchas creen que en una reunión de penes solo se habla de mujeres, de carros, futbol, poses sexuales. ¡Error!. No sé si fue por mí, por lo que les hablé, por la larga plática o por qué, pero puedo decirles que para comprender a los hombres hay que ponerse un segundo en el lugar de ellos. Hay que pensar un segundo como ellos, hay que dejar estereotipos a un lado y escucharlos, no oírlos, hay que mirarlos, no verlos.
De esa reunión salí con 33 nuevos padrinos para los niños del hogar que visito. Salí con 33 nuevas almas que emocionadas le brillaban los ojos cuando les contaba lo que era ir a un hospital público a ver a un niño desconocido que te sonríe porque lo tomaste en cuenta. Salí con 33 penes vueltos locos en ideas fascinantes para aportar a los que no tienen, para brindar su tiempo una vez al mes a compartir su tiempo en actividades que me voy a inventar y que de seguro ellos disfrutarán.
Quien dijo que los hombres son de piedra y que son insensibles es porque vivió una experiencia con un varón y no con un hombre de verdad. Ahí, en esa cueva que se pintaba como del oso, donde entré viendo colmillos y sí, hasta ojos de lujuria y hambre, salí con 33 ositos tiernos casi peluches, con 33 nuevos aliados que desde aquella noche no han dejado de llamarme, darme ideas, compartir pensamientos positivos y sí, muchas ganas de convivir, claro nunca más en su cueva, en su santuario, pero eso no me importa, desde afuera hago más, total allá dentro, en su terreno, les gané.
Salú!
PD: ¡Ganó mi equipo, lo dije, lo dije…! Hasta en eso les gané. Gané una apuesta que era 66 regalos del día del amor y la amistad para 33 niños. ¿Qué tal? ¡Viva los Saints!
Posted by Designermusings at 6:12 AM
02/01/10
Reunión de hombres…y yo.

No me creo más que nadie ni menos que nadie por lo que es muy raro que a mi una persona me intimide y más si es un hombre. A mi un hombre me puede volver loca de amor por él, robarme los pensamientos, apoderarse de mis suspiros y sí, hasta hacerme levitar por amor, moverme de un país a otro, además disfruto sentir todo eso, pero intimidarme, nunca o por lo menos nadie hasta ahora.
Al ser una caraja tan frontal no escatimo a la hora de marcar mi terreno y sin quererlo demuestro mi presencia. Ser así efectivamente me ha llevado a ser vista por muchos –erróneamente- como inalcanzable, como una mujer con exceso de seguridad en si misma, como una mujer muy dura, que dice las cosas sin compasión, y sí, hasta como ridícula, sifrina o pedante. Que me vean así jamás me ha importado, lo admito porque nunca he vivido del qué dirán. Yo sé cómo soy y quienes me conocen lo saben.
Por ser así, intercambiando comunicación con un amigo por medio de este adictivo equipo que yo denomino ‘crackberry’, me invitó a una reunión de hombres. Un encuentro que es casi como una logia donde solo asisten “penes”, como ellos se identifican y están prohibidas las vaginas. Es una reunión mensual de un grupo de amigos de años, algunos casados, otros separados, otros ennoviados, otros solteros y un par homosexuales, pero todos amigos de verdad entre ellos donde hablan de todo, discuten temas del acontecer nacional, de sexualidad, de las mujeres, deportes, rumbas, de todo.
Por primera vez desde la creación de este clan o tribu, una mujer sería “invitada por única y ultima vez” a asistir a solicitud de ellos mismos. Un día, en medio de un café, le comenté a uno que me encantaría verlos por un huequito y escuchar qué es lo que hablan y hacen 33 hombres juntos por 3 y hasta 4 horas si no están viendo un deporte. En broma le dije que sometiera mi solicitud a sus compañeros –algunos ya los había conocido y otros no-. Pasó el tiempo y a la mayoría, por “x o y” razón los fui conociendo o ellos sabiendo de mí y, para sorpresa mía, en la reunión de diciembre, le habían solicitado a mi amigo que viera la manera de que yo aceptara ir a la reunión de enero; el nunca les dijo que yo quería ir porque sabe que por años nunca han permitido a una mujer, ni a sus propias esposas, asistir. Según él, al preguntarles por qué a mí, ellos respondieron que sería un reto para ellos “enfrentarse a mí y para mí enfrentarme a ellos”. Tan rara era la invitación para mi, que confieso que el día anterior tuve que hacerme un doble ritual de vinoterapia porque no solo quería ir “refresh” en todos los sentidos, sino porque por las historias que había escuchado esas reuniones son de “alto calibre” donde asiste la gente que yo menos pueda pensar y yo podía escuchar lo que menos yo creería escuchar. Acepté el reto, admito que por orgullo y por vanidad me prohibí ir a la peluquería y arreglarme de manera especial para la ocasión y simplemente decidí ir lo más sobria posible (negro con blanco) sin dejar de ser yo. Me puse unos divinos y ceñidos pantalones de cuero mojado, una camiseta blanca ceñida al cuerpo, una bufanda, mi bolso, altísimos tacones negros, cabello suelto y dije ¡manos a la obra!
La cita era a las 9:30 de la noche en un café-bar que alquilan una vez al mes para la ocasión. Ahí no entra más nadie que ellos. Los integrantes de la tribu, como al final yo les llamé o bauticé. Puntual como me caracterizo ya estaban todos ahí, a la espera de su víctima, como dijo uno. Treinta tres varones viéndome a la vez, desde cada movimiento de mi cuerpo al caminar hacia llegar a ellos, pasando por un escaneo nada disimulado y terminando por los movimientos de mis manos al acariciar mi larga caballera color miel. Me sentía literalmente como la invitada femenina del show televisivo “miembros al aire” porque las preguntas fueron, aunque todas muy respetuosas, muy directas. El reto había iniciado. Ya estaba ahí, frente a los hombres que me habían dado “la oportunidad” de conocer sus intimidades, de conocer cómo funcionan, qué hacen, cómo actúan entre ellos, de qué hablan y sí, dejarme sentir también.
Ninguno dejó de querer consentirme, de querer que mi estancia en la tribu fuera agradable. Algunos estaban nerviosos y no sabían disimularlo. Su nervio radicaba en que ‘La Nena Marchosky’ pregunta lo que quiere saber, lo que desconoce y nadie se lo prohíbe. Yo estaba advertida de que me estaba metiendo literalmente en la boca del lobo… de varios lobos y ellos estaban claritos de que no era cualquier “presa” la que se les enfrentaría.
Uno de ellos pidió que me presentara y hablara de mí para conocerme más y sin reparo, entre sus palabras habló de lo hermoso de mi pantalón, como queriendo sacarme de control. Yo le respondí que las reglas de protocolo y el Manual de Carreño claramente dicen que el o los anfitriones son los que se presentan y saludan después del invitado dar las buenas noches. Le dije que no esperaba menos de ellos y que era todo oídos para escucharles decirme quién era cada uno. Varios aplaudieron y le dijeron al susodicho, “derechazo a la mandívula de la venezolana”. Me dije a mi misma, este primer asalto, lo gané yo. Salí victoriosa.
Todo se lo cuento a ustedes porque salí de ahí con grandes reflexiones sobre la vida, sobre como ciertos hombres nos ven a las mujeres, muchas interrogantes del cómo actúan y el porqué; pero sobre todo con importantes respuestas que me ayudan a comprenderlos más… Fue una noche uffff…
Segundo asalto… ¿quiere conocerlo? No deje de leerme este jueves… 
Posted by Designermusings at 6:22 AM
01/25/10
Decepción y la luz al final del tunel…

Lo que va de esta semana ha sido medio extraño porque me ha tocado ver y darme cuenta que en las personas no todo lo que brilla es oro y de que sí existe gente de malos sentimientos. Gente que no tiene la más remota idea de lo que es amar al prójimo y mucho menos ser solidario no solo con los demás, sino con ellos mismos, con sus corazones y hasta con sus familias.
Yo que me creo la mujer más positiva del mundo estos días he sentido decepción. Sí, decepción de gente que uno veía –a pesar de sus múltiples defectos- como casi perfectos. Gente que creía que tenían buen corazón y lo que tienen es una piedra y por sus venas les correo orgullo en líquido en vez de sangre. Gente que es incapaz de dejar su orgullo a un lado, su posición social o su status para darle la mano a los que menos tienen o simplemente para ser gente. Inclusive “personas” que no se han inmutado, ni siquiera han movido un dedo, ¡un dedo! para comprar y llevar una lata de leche para los hermanos de Haití.
Yo estoy en shock porque se me ocurrió ir a una de la sede de la Cruz Roja a ofrecer mi ayuda que indudablemente e inmediatamente aceptaron porque lo que más se necesitaba era manos. Lo hice y se los cuento no por quedar bien o ganarme un escalón al cielo, no. Lo hice porque me nació. Porque creo fielmente en que hoy son los haitianos los que sufren, mañana podemos ser nosotros. Se los cuento porque estando ahí vi mucho más de lo que normalmente veo porque mi sensibilidad estaba a flor de piel.
Estando ahí mi celular no dejó de sonar y a cada persona que me llamó y preguntaba dónde estaba, le decía lo mismo “dando mí aporte a la causa”, pero sin dar detalles de dónde estaba, qué hacía ni con quién.
Ahí puede ver -con mis ojos color miel amarilla que no se comerán los gusanos porque los donaré cuando muera-, que las personas que más se acercaron a ayudar eran los que menos tienen. Era increíble ver como llegaban señoras bocachas, sucias, con los labios partidos por el frío a dar de lo poco que tienen algo. Gente extremadamente humilde pero impresionantemente desprendida. Cada una con una historia de vida diferente. Me impresionó y decepcionó no ver a la gente que se llena la boca diciendo que son solidarios, se toman fotos con niños pobres, lo suben a sus webs, a sus facebook, lo publican en los diarios, pero a la hora de verdad demostrar que son solidarios, son exactamente todo lo contrario.
Y es que salí de los dos centros de acopio a donde ofrecí mis manos con la mayor de la humildad triste, impresionada y decepcionada. Sí decepcionada porque tres personas que llegaron a “ayudar” lo hicieron por quedar bien conmigo, por estar, según ellos, a mi lado y no porque le nacía realmente ayudar. Cuando me lo dijeron fue como un balde de agua fría porque no era lo que yo pensaba que eran. Sí, no lo eran porque usaron una situación tan triste, donde la cifra de muertos nunca será exacta y donde hoy día la desesperación por no tener ni agua es terrible, para obtener beneficios propios, en ese caso equivocadamente conmigo. Triste porque me sentí usada. Porque yo sigo creyendo en que no se pueda utilizar el dolor de los demás, la desesperanza o la confianza para sacarte beneficio. Impresionada porque eran personas a las que, si bien es cierto no son nada mío, si son personas que hasta ese día se habían mercadeado muy bien hasta el punto que les creí que eran ese tipo de gente que siente respeto por los demás. Esa gente que me gusta. La que es capaz de desprenderse de lo suyo para que alguien pueda tener una mejor vida.
Pero dentro de todo este torbellino de decepción, si podemos llamarle así, hubo una persona que fue como la luz al final del túnel. En medio de cajas, gritos, sudor a pesar del frío y dolor de ver la imágenes que nos venía o las noticias que nos llegaban, se me acercó una persona “x” a la que nunca invité a ayudar, pero sí investigó donde yo estaba. Con vestido y corbata, se arremangó las mangas de su camisa, tiró su saco sobre unas cajas y me dijo al oído, me contagiaste y vine a ayudar, todo esto con una rosa blanca en su mano que puso en mi oreja.
Este es un personaje muy conocido de la farándula local que llegó sin cámaras, sin periodistas, sin medios que buscó solo ayudar porque se contagió de las ganas de aportar y no ser un simple espectador. En las cuatro horas que tuvimos ahí, nunca se acercó a mí más que para darme la rosa. Casi no hablamos porque se dedicó a ayudar de corazón, no por mí, sí por esa gente que hoy tanto ayuda necesita. Se le veía feliz, disfrutando esa primera experiencia que, según él, nunca había vivido.
Esta es la gente maravillosa que no usa facebook para autopromocionarse a pesar de que por su carrera muy bien podría hacerlo. Este es uno de esos carajos que me dejan una vez más la llama encendida de que a pesar de las grandes decepciones, aún hay hombres que sienten bien, sí, porque cuando se tiene la capacidad de dar tu tiempo, cuando un desconocido lo necesita, como es el caso de los cientos de haitianos, es porque eres un hombre de bien. Esta columna es para ti. Tú sabes quién eres.
Salú! 
Posted by Designermusings at 8:32 AM
01/18/10
El arte de amar…

Cuando viajo –ya sea que viaje sola o acompañada-, por muy corto que sea el tiempo de vuelo no puedo hacerlo sin un libro. Quienes me conocen de verdad, -no esos que andan inventando que me conocen y se imaginan historias solo por estar heridos-, saben que soy una devoradora de libros. Soy una lectora de esas que puede leerse un libro en un día y pido más. Ese gusto por la buena lectura la heredé de mis padres que no solo me prestaban sus libros, sino que desde niña, no había una Navidad o cumpleaños en que no recibiera entre otras cosas, un libro. Aún recuerdo que de más niña (o sea hace poquito), mami o papi me sentaban en sus piernas y me leían un cuento.
Para mí no había nada más hermoso en las noches que estar en sus piernas y escucharlos leerme el cuento y orar con ellos antes de pedirle la bendición. Dios quiera pueda yo repetir esos mágicos momentos cuando me case y sea mamá; porque de lo que sí estoy segura es que no habrá una noche en que no le leeré un hermoso cuento a mis hijos ya que aspiro a ser la esposa de un hombre tierno y sensible que pelee conmigo a ver quién es el que se le lo lea esa noche. ¡Que belleza!
Les hablo de libros porque tenía días buscando un libro que me regaló el hombre que más he amo en mi vida: mi padre. Estaba tan desesperada buscándolo que le pedí a la mamá de mi amiga Magaly que por favor, como ella es íntima amiga de San Antonio, le pidiera que me ayudara a encontrarlo. Sí, Tía Mili es devota ferviente de San Antonio y además de ponerlo de cabeza cada vez que me ve para que yo encuentre un hombre que me merezca y ame de verdad, ella le pide de todo con una fe que impresiona. Se le puede perder la llave del coche y dice que San Antonio se la encontró, se le pierde algo que anotó y San Antonio se la apareció y así se va. El día que San Antonio le pase la cuenta por todo lo que ha hecho por ella, yo no quiero ni saber.
Exactamente a dos horas de pedirle a Tía Mili que con sus influencias San Antonio actuara más rápido, como por arte de magia abro una caja que ya había abierto y ahí estaba el libro El Arte de Amar de Erich Fromm. ¡Yo no podía creerlo! Ya tenía el libro que quería volver a leer en el poquito tiempo de vuelo que tendría.
Y es que El Arte de Amar es una obra que ha ayudado a muchas generaciones a reflexionar sobre el amor y a responder sobre algunas preguntas aparentemente sencillas: ¿qué significa amar? ¿Cómo desprendernos nosotros mismos para experimentar este sentimiento…?
Es un libro que explica que el amor no es sólo una relación personal, sino un rasgo de madurez que se manifiesta en diversas formas: amor erótico, amor fraternal, amor filial, amor a uno mismo… Dice este libro que el amor no es algo pasajero y mecánico, como a veces nos induce a creer la sociedad de hoy. Muy al contrario, el amor es un arte, el fruto de un aprendizaje. Por ello, si queremos aprender a amar debemos actuar como lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, ya sea la música, la pintura, la carpintería o el arte de la medicina. O, por lo menos, no dedicar nuestras energías a lograr el éxito y el dinero, el prestigio y el poder, sino a cultivar el verdadero arte de amar.
Es una obra fascinante que tiene la finalidad de demostrar que el amor no es un sentimiento fácil para nadie, sea cual sea el grado de madurez alcanzado. El libro deja claramente demostrado que todos los intentos de amar están condenados al fracaso, al menos que procuremos del modo más activo posible, desarrollar nuestra personalidad total, en forma de alcanzar una orientación productiva; y de que la satisfacción en el amor individual no puede lograrse sin la capacidad de amar al prójimo, sin humildad, coraje, sin orgullos, con fe y disciplina.
Es el libro preciso en el momento exacto, por lo menos para mí. Hoy que todo el mundo dice amar y a la hora de demostrarlo es todo lo contrario. Hoy que tanta gente en Haití necesita del amor verdadero del prójimo. Hoy que la gente es incapaz de decir perdóname, me equivoqué porque el orgullo puede más que el amor.
Usted que me lee, pregúntese, ¿A cuántas personas verdaderamente capaces de amar ha conocido? ¿El amor es un arte? ¿O es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno “tropieza” si tiene suerte?
Yo sé del arte de amar porque amo a mi prójimo como a mi misma. Porque sin miedo puedo decir cuándo y cuánto amo. Puedo con toda seguridad y orgullo gritar a los cuatro vientos que tengo bien claro lo que es el arte de amar y esa seguridad solo se tiene cuando se ama de verdad. Hasta en el amor no dejo de ser abogada. ¡A las pruebas me remito! Yo aprendí el arte de amar ¿Y usted?
Salú!
Pd: prometo buscar más ediciones de este libro –que se va como polvo- y regalarlo a más de uno y una que tanta falta le hace saber qué es el amor. 
Posted by Designermusings at 8:39 AM
01/14/10
Se lo pido, por favor


Si estas dos imágenes no les llegan a su corazón, ¡me rindo! Hoy no quiero escribir mucho porque, por lo menos yo, no puedo ser indiferente ante el dolor de los demás. ¡Yo no! Hoy hago una pausa en mis columnas acostumbradas para darles a ustedes ciertos datos que si no le conmueve y lo invitan a ser solidario es porque usted es de piedra, de sal o de palo.
Son el país más pobre del hemisferio…Se estima que el terremoto de Haití ha dejado más de 100 mil personas muertas… Declarado estado de calamidad…Miles de personas están desaparecidas… Miles de niños no tienen ni siquiera agua para beber ni un espacio donde dormir… Los servicios básicos, de por sí malos, han colapsado por completo…
No soy quién para pedirles nada, pero hoy lo hago con el mayor de los respetos y con el corazón en la mano. Por favor, ayude. Hoy fueron ellos, mañana podría ser cualquiera de nuestros países. No veamos esta situación como algo lejano, algo de allá, que no nos toca. Piense en los niños que están sufriendo, imagínese sus caritas tristes, con hambre, desesperanza, sin una hermosa sonrisa. Si usted ayuda con algo, créame que le vendrá recompensado por su Dios. Ellos esperan nuestra ayuda. Se lo pido, por favor, ayude.
¡Salú!
Posted by Designermusings at 8:22 AM