
Lo admito. Soy una caraja tan frontal que me enfrento a lo que sea, sin miedos. Sé que eso a algunos le parece exceso de seguridad, los intimida y hasta me califican, sin conocerme, de ser una catira sifrina, picada, insensible, muy frontal, otros una niña demasiado tierna cuando tiene que serlo y fría como una serpiente a la hora de decir lo que siente o defender a los suyos, pero nadie duda que sé transmitir lo que siento, pienso, deseo ¡y mucho! Soy una mujer pasional en todo el sentido de la palabra y cuando quiero, lo hago sin límites de nada, de ahí que mis amigos de verdad y la gente que me conoce saben que a la hora de demostrar aprecio sincero y puro, no escatimo ni tengo límites. Todos saben que no hay nada que me pueda trastornar y frustrar más que no poder demostrar las cosas que siento simplemente por evitar malos entendidos, confusiones o por respeto ya que tengo muy claro que mi derecho termina donde inicia el de los demás.
Yo, reitero, soy defensora de demostrar amor sin esperar nada a cambio. Soy de esas soñadoras que cree que no hay nada más delicioso en el mundo que decir, si es honesto: me gustas, te quiero, te necesito, te extraño, te aprecio, te amo. Cuando uno lo expresa y lo demuestra la satisfacción es grande porque uno es honesto con uno mismo. Punto. Eso no es negociable, sin embargo, hay momentos y circunstancias que obligan a uno a no poder demostrarlo y tiene simplemente que recurrir a decirlo…y es frustrante ¡ahhhhgggrrrrr!
No sé si a usted le ha pasado, pero hay momentos en los que uno literalmente ‘mata’ por estar con una persona y diferentes circunstancias le impiden que eso suceda. Es como llevar a un diabético a una dulcería y ponerlo a sufrir. Es tener ganas y no poder. Es una sensación de impotencia horrible porque aunque lo que uno quiera hacer con esa persona, en esos momentos sea bueno y no busque más que solidarizarse honestamente por un momento difícil que pueda estar pasando, todo conspira para que no suceda.
Y es que desde el sábado estoy muy triste porque una persona que aprecio mucho y que quiero más está pasando por la pérdida de un ser muy querido y no he podido hacer nada para apoyarle. ¡Ni siquiera darle un fuerte abrazo!...a pesar que eso es lo que más quiero y sé necesita. Los motivos por los que no he podido son diversos, pero muy en especial la distancia.
He tratado, en la medida de mis posibilidades de transmitirle mi solidaridad, de que sepa que cuenta conmigo, de que quiero darle un abrazo, estar con su familia y que todos sientan que pueden contar conmigo en estos momentos donde el dolor muchas veces se tiene que disfrazar de fuerza para a su vez darle fuerza a los demás. Yo no sé si me necesitan o no, pero cuando uno pierde a un ser amado un abrazo honesto, puro y limpio ayuda sobre todo cuando les dejas sentir el latido de tu corazón…ese que me gusta la gente sienta conmigo.
Este fin de semana ha sido espantoso porque me venció la impotencia que se alió con las circunstancias. Este fin de semana lloré por querer y no poder. Por querer estar con esas personas y darle mi hombro y no pude. Lloré porque –aunque nunca lo había vivido-, no hay nada más espeluznante que querer correr a dar un abrazo y estar amarrada a la vez.
Son esos los momentos donde uno se demuestra a sí mismo lo que puede sentir, lo que puede vivir, lo que puede nacerle cuando los sentimientos son sanos. Cuando nuestra solidaridad es honesta y cuando de verdad queremos que quienes son importantes para nosotros estén bien.
En esa desesperación por no poder literalmente hacer nada por ese ser al que quería apoyar, me preguntaba una y mil veces: ¿Cuántos de los que me leen han querido ser solidarios de verdad? ¿Cuántos solo lo hacen por simplemente cumplir? ¿Cuántos le han dicho a la gente que quieren estoy sufriendo porque tu estas sufriendo? ¿Cuántos han hecho un alto para decirle a otra persona, déjame consentirte en estos difíciles momentos? ¿Cuántos han perdido oportunidades valiosas de ser solidarios con quienes queremos, inclusive con un simple desconocido por estar perdiendo el tiempo en cosas que no valen la pena? ¿Cuántos se han atrevido a decir sin esperar nada a cambio, cuenta conmigo?
Yo no sé usted, pero este fin de semana confirmé lo frustrante que es querer expresar un sentimiento y no poder hacerlo. Por primera vez en mi vida supe lo que es tragarse lo que sientes, sentir frustración porque las circunstancias te exigen respeto y porque la distancia se convierte en un enemigo que te impide dar ese abrazo que matas porque la otra persona y su familia sientan. ¿Pero saben qué es lo que me da algo de alivio? Comprobarme a mi misma que no hay distancias, circunstancias ni respeto que hagan que yo deje de sentir cosas buena, puras y hermosas; porque cuando la solidaridad en momentos difíciles es honesta, los sentimientos vuelan y llegan con la ayuda del viento, hacen que la distancia se haga corta y esas personas sientan que lo que se ofrece se corazón se recibe en el corazón. Simplemente hay que dejarlo latir.
Salú! 
03/28/11
¡Ahhhhgrrrrahhhh!
Posted by Designermusings at 7:22 AM
02/14/11
Conversaciones...

Estoy de regreso y cedo mi espacio hoy, donde el mundo celebra el comercial día de San Valentín o día de los enamorados a mi compatriota y amigo Panchito Hernández con uno de sus atinados escritos.
A los que celebran este día, ¡Felicidades!...Y a los que creemos que el amor no tiene días ni fechas en el calendario, ¡felicidades también!
Con K-riño, ¡YO!
Entre conversaciones, largos presagios de diferencias y entendimientos, el ser humano cuenta con la enorme dificultad de temer mostrarse en su totalidad ante quien le rivaliza, enfrenta o discute. Nos arropamos al poder, como aquella sensación de mínima superioridad que permite restarle fuerza al otro, que nos muestra infinitamente superiores para quien nos reta en el diario vivir. Nos cuesta entender que aquel que se distancia del poder goza de la inmensa libertad de asumir una posición propia, diferente y autentica, lejos de aquellos que se refugian en una bandera que les da poder pero les resta libertad, el que se dice socialista, de izquierda, capitalista o de derecha sin siquiera saber los nexos que unen de una u otra manera los lineamientos que les definen.
En ese ir y venir, donde la culpa va y viene, establecemos una confrontación donde el bien y el mal tienen que asumir posiciones. Alguien se hace bueno porque hay algún otro malo, alguien tiene la razón porque sencillamente se la ha quitado al otro. Aquellas sociedades y agrupaciones que han trascendido y logrado posicionarse en niveles de bienestar ajenos a estos tiempos, partieron de de que el bien es posesión de todos, no porque se piensa igual sino porque podemos conciliar una vía en la que todos podemos caminar cada quien a su ritmo, cada quien a su paso, cada quien en su ruta. De igual manera la razón se convierte en un privilegio común, que permite a todos pensar diferenciándose como cada ser que se es.
Las conversaciones se han reducido a imposiciones de puntos, a estrategias para establecer una visión de la que no podemos salir y en la que tenemos que habituarnos, se acabo el paseo verbal que puede juntar a dos o más, aquel dibujo de palabras que siendo ciertas y viniendo del alma suponen un acercamiento sincero de aquellas personas que entienden que la unión más que la fuerza hace un sentimiento que se vuelve verdad.
No se confunda el arte de comunicarse con sentimiento, razón y verdad con aquel juego de apreciaciones y exposiciones infinitas sobre un mismo tema que se resumen en una venezolana expresión de cotidianidad: ¡Hablar paja! Quien habita en la otrora Tierra de Gracia sabe que quien dice que la dirige tiene un postgrado en ello.
En la medida que al comunicarnos sepamos expresarnos en toda la gama de ideas y sentimientos que provienen del alma, estaremos en aquel camino de verdad en el que prevalece la sensación de paz y tranquilidad que debe existir cuando dos o más están entablando una conversación que sienta las base de una relación.
La experiencia también se convierte en un cerco para la conversa, el que se sabe experto sea porque lo vivió o porque lo vio, tiende a ir cerrando en un largo pasillo que se hace infinito y distante al otro que empezando o aprendiendo a vivir, tiende a pensar que la vida más que un pasillo es un largo salón donde se está, se piensa, se baila y se canta al ritmo que nos venga a bien hacer. No se desprecia ni se discrimina al que ya conoce de un determinado tema, en todo caso se aplaude ese deseo de guiar, pero sin duda su intervención ha de ser cuidadosa porque puede dejar secuelas que la vida y el tiempo difícilmente logren eliminar.
Tan difícil como fácil, aquello de conversar es aquello que nos define. Los seres humanos erradamente fijamos posiciones de poder en temas físicos e irrelevantes, olvidando que hace miles de año un tipo de buen corazón con un verbo y mensaje del alma desafió las costumbres que en su época imperaban. Tristemente hoy día algunos que conocen y dominan el poder comunicacional han logrado imponer un monologo disfrazado de conversación, donde impera ese lamentable arte de hablar paja.
Posted by Designermusings at 6:26 AM
01/10/11
Tecnodesumanizados…

¡Feliz Año Nuevo! Quise esperar hasta que bajara la marea navideña para retomar mis columnas porque quería incitar a mis amigos a ser más humanos y menos tecnodeshumanizados que es lo que creo está dejando como resultado la tecnología. Si bien es cierto los avances tecnológicos son importantes en estos tiempos, también soy fiel creyente que se puede convertir en una desgracia.
Prueba de lo que arriba afirmo es que me comprometí a rechazar cualquier felicitación en diciembre por mi cumpleaños, por navidad y ahora en enero por año nuevo o día de reyes que me enviara alguna persona que tenga la posibilidad de levantar su teléfono o verme a los ojos como me gusta platicar con las personas.
Sí, este año que recién terminó hizo que la crackberrymanía, la iphoneadicción, la facebookdependencia y la twitterdroga fueron los medios utilizados por las personas para desearle buenos deseos a otros. Yo me resisto a creer que una persona prefiera mandar un ‘chat’ a alguien que aprecia para supuestamente desearle feliz Navidad. Me resisto a creer que un ser humano que siente, que es de carne y hueso, que vibra, que se emociona, que llora, que grita, prefiera la frialdad de un equipo que escuchar, mirar a los ojos o dar un abrazo de buenos deseos en estas fiestas donde se supone que el amor está a flor de piel.
Yo no sé usted, pero me parece una desgracia que sea ‘facebook’ quien le recuerde a los amigos el cumpleaños de sus supuestos amigos. Me parece una desgracia que sea un servidor programado el que le diga “hoy cumple Pepe”, cuando no hay nada más delicioso que recordar las fechas importantes de las personas que se aprecia o se quiere.
Yo soy de las que prefiere que una persona olvide un cumpleaños antes de que sea facebook el que se lo recuerde. Claro, también puedo comprender que la distancia entre países o los pocos recursos en un mundo de crisis económica impida que una persona haga una llamada de larga distancia, pero a mí, NADIE me hecha cuentos con esa excusa.
Yo soy el mejor ejemplo de que no hay distancias cuando el amor es verdadero, cuando se siente de verdad. Prefiero gastarme el dinero en una llamada y decirle a quien amo que le amo esté donde esté. Prefiero levantar el teléfono y llamar a una amiga o un amigo y decirle que le extraño, que le quiero si está aunque esté en el otro lado del mundo. A diferencia de muchos, yo no lo veo como un gasto. Yo lo veo como una inversión de amor, una inversión de amistad, una inversión de cariño. Una muestra ‘real’ de que me los quiero y son importantes para mí.
Me apena y mucho ver la cantidad de personas que ni siquiera tenía la iniciativa de escribir un mensaje personal y lo que hacía era enviar cadenas de cadenas de cadenas con felicitaciones casi como comunales, casi como de un multifamiliar. Ojo, respeto el actuar de cada quien y agradezco a quienes la tecnología o sus agendas electrónicas le recordaron mi cumpleaños, pero ¿donde estamos dejando al ser humano?, ¿dónde queda ese latir del corazón, donde queda esa emoción de escuchar a quienes se quiere, verle a los ojos sus reacciones de emoción, alegría o tristeza?
A los que me felicitaron (por lo que sea) por blackberry por las distancias entre países, gracias. A los que lo hicieron por medio de un robot, gracias. A los que levantaron el teléfono para felicitarme, eso lo valoro. A los que se les olvidó y después apenados me llamaron, mil gracias plus. A todos, no esperen lo mismo de mí, yo procuraré felicitarles mirándole a los ojos y darles un abrazo como primera opción, llamarles por teléfono a donde estén como segunda, espero no haya tercera.
Yo sigo creyendo en el sentir, en el ver, en no ser de palo ni de sal, pero respeto profundamente el bolsillo de cada uno, el actuar de cada uno y los mecanismos de cada uno, ¡para gustos, los colores!
¡Salú!
Posted by Designermusings at 5:56 AM
10/25/10
Camino a la Esperanza
Por ‘Panchito’ Hernández
Camino la Esperanza, recorrido de paz interna que enfrenta la violencia externa, camino difícil que tras cada día transitado regala noches de brillos y lunas, puntos infinitos que nos cuentan cada vez que hemos podido sonreír y no lo hemos hecho, cada vez que hemos podido ser felices y no lo hemos sido, cada vez que hemos podido disfrutar y no hemos querido hacerlo. Lo mejor es que como camino de ilusión, aun viene un día más, una oportunidad más, un intento más de sonreír, ser felices y disfrutar.No se presenta fácil, porque ya hubiera perdido su motivación y cualquiera lo transitaría sin sentirlo, sin vivirlo. Tiene sus piedras, aquellas que retan a nuestro ser, despertando miedos, alentando las motivaciones más bajas que podemos sentir y tener para con los demás. Nadie es moneda de oro, menos será que todos nos caigan como monedas de oro, razón por la que aquellas piedras promoverán que fallemos tantas veces podamos y busquemos cualquier otra vaina que no sea Camino la Esperanza.
Pasos largos, a veces cortos, pero con una velocidad fija que se guía por el latido del corazón. En ocasiones el latido se apura, si el miedo y la duda rodean al corazón, llevando a la inevitable perdida del camino, terminando en aquellos otros caminos de transito frecuente, irónicamente los más alejados a nuestros sueños. En otras circunstancias el latido llega a su velocidad mínima, la que llega a sentir la paz como un estado interior, como una ocasión perfecta para vivir y comprender qué somos y a dónde vamos.
Entre paso y paso, latido tras latido, respiración permanente. Aire que recorre todo el cuerpo avivando la sangre, avivando cada esquina de nuestro ser, permitiéndonos sentir que somos un todo de un millón de partes. Sigue el trayecto y la brisa a veces nos regala fragancias extremadamente dulces, que empalagan y hacen detener la marcha; mal momento para cortar la inspiración que el alma toma cuando vamos Camino la Esperanza. La respiración reactiva al olfato, se sigue el paso, ahora perfume más suave, casi puro, no empalaga no desagrada, respiración profunda y un vigor repentino que se transforman en pasos firmes, pasos verdaderos, pasos sinceros. Puede tardar en llegar aquella fragancia mientras aparece aquel perfume que entre olores radicales deja a nuestro olfato perdido en un putrefacto olor, señal que aun hay cosas por hacer, por cambiar, por modificar.
A veces en soledad, a veces en compañía, el camino se puede compartir pero sin seguir a otra persona. Cada uno se hace su camino, y en muchísimas ocasiones coincide con el de aquellos que son motivo de querer y amor; pero sin duda también coincidirá con aquellos que no tienen cabida en nuestro buen querer y proceder. Ese es el aprendizaje de llevarse o que te lleven, pero siempre en su camino, el de los otros es y será de los otros porque cada camino pertenece a cada alma.
Trasciende el que deja de sentir el suelo y entiende que el camino supera las dimensiones y ejerce aquel ilimitado sentido de la convivencia con todo lo que le rodea. El que se enamora no solo de una persona, se enamora de un momento, de una vida, de una situación, de una respuesta, de unas palabras. El que dedica su labor de vida a ayudar, que deja empapar su felicidad con la de otros, aunque aquellos otros no le entiendan, porque el tema del camino individual sigue siendo un tema que se mantiene ajustado a sus dimensiones. Se manifiesta el Camino la Esperanza, en aquella infinita dimensión que rompe barreras, las que construimos a las puertas del corazón, las que vamos amoldando a nuestra piel porque la gente detesta ser tocada, las que dejamos a la puerta de un beso y ante la emoción de un abrazo.
Nadie es ajeno a Camino la Esperanza, quien este desesperado por conocer el final del camino que le pregunte a Dios, mientras le tocara seguir haciéndolo y construyéndolo, porque de eso se trata vivir.
Gracias Panchito por compartir estas hermosas líneas conmigo y por ende con mis lectores. Feliz inicio de semana a todos. 
Posted by Designermusings at 6:38 AM
10/11/10
A los mineros chilenos…¡bienvenidos!

Como usted sabe, devoro libro y noticias porque creo que la información es poder. Está comprobado, una persona informada, es una persona culta y puede tomar decisiones profesionales y personales de mejor manera. Por mi trabajo, por mi profesión, inclusive, por mi crecimiento personal, me gusta estar bien informada. Desde que se dio a conocer el tema de los mineros en Chile, le he dado seguimiento porque trato de imaginarme la angustia de esas personas, pero muy en especial el sufrimiento, la angustia e incertidumbre de sus familias. Ver imágenes por televisión de las esposas orando con los ojos hinchados de llorar, ver la inocencia de los niños a la espera de ver a sus papis, ver a madres con rosarios en mano pidiendo que sus hijos estén bien, es muy fuerte, pero a la vez es una muestra de solidaridad que me gustaría resaltar.
Y es que yo no sé si usted lo ha sentido igual, pero el mundo entero se ha solidarizado con el pueblo chileno, con las familias de los mineros y con esas 33 vidas que pasarán a la historia como “Survivor” de la mina San José.
A mí me parece fascinante esa solidaridad, ese amor al prójimo que estamos demostrando porque me deja como gran mensaje de vida lo que sigo defendiendo semana a semana: ¡hay que seguir creyendo en la gente!
Yo hoy, quiero dejar este espacio para que usted se regale un espacio de reflexión y de oración a quien usted quiera y crea. Sí, creo que es un hermoso momento para que aunque sea en pensamiento nos unamos en positivo. Para que le demos gracias al Dios que usted quiera y crea por darles a estos 33 hombres la oportunidad de sonreír nuevamente. La oportunidad de abrazar a sus hijos, besar y hacer el amor con sus esposas, recibir el abrazo de sus padres, ¡de sentirse más queridos que nunca!
Esta semana es crucial para estas 33 familias. Es una semana donde a partir del martes el mundo vivirá estrés porque todo salga bien, alegría de ver que salen bien y mucha felicidad cuando culminen con el rescate del último. Desde esta palestra, mi solidaridad, mi alegría por saber que pronto estarán junto a los seres amados y mi invitación a todo el que me lee a ser positivo, nunca dejar de creer en la solidaridad de la gente y nunca, pero nunca, dejar de soñar… ¡es gratis! 
Posted by Designermusings at 6:11 AM
09/27/10
Comentarios agridulces…
Hoy estoy triste. ¡Muy triste!, pero llena de esperanza. Es una sensación, rara, agridulce.
El Chavismo pierde mayoría calificada y empata en votos nacionales. Un sistema que permite que el que menos votos “de la gente” reciba, sea el que gane. Contradictorio…pero es la señal de que los que queremos democracia somos MAS!!!
En el voto popular nacional se recibió el 52% (la oposición). ¡Somos mayoría!
Mis compatriotas recordaron el cierre de Radio Caracas Televisión…
Mis compatriotas recordaron el cierre de 34 radioemisoras…
Mis compatriotas recordaron las amenazas de cierre de Globovisión…
Mis compatriotas recordaron la censura a los medios impresos…
Mis compatriotas recordaron los 150mil muertes violentas en 11 años de “revolución”
¿Lo bueno? Saber que fue una jornada sin violencia, en paz. ¡Eso es muy rescatable! Creo es el primer paso…
Nos vemos el jueves…
Posted by Designermusings at 6:11 AM
09/20/10
Me solidarizo…

Hoy solo quiero decirles que:
Me solidarizo con la gente de Veracruz, México por lo que están viviendo...
Me solidarizo con las familias de los mineros en Chile que desde el 5 de agosto están atrapados…
Me solidarizo con los periodistas de México, Honduras y Colombia. Su situación es crítica y no podemos quedarnos callados ante el secuestro de la palabra y el libertinaje del silencio y la censura...
Me solidarizo con todos y cada uno de los que en este momento no tienen un techo, una cobija, un plato de comida…
Me solidarizo con los secuestrados. Con todos aquellos que son víctimas de mentes perversas que coartan el libre derecho de circular…
Me solidarizo con las familias de aquellos secuestrados. A ellos le han secuestrado su paz y los han invadido de angustias, temores, miedos…
Me solidarizo con la gente de Haití que aún, después de meses de su terremoto siguen en las peores condiciones y hasta parecen olvidados por muchos…
Me solidarizo con cada niño abandonado que, mientras usted me lee, quizá requiera de algo tan sencillo y gratuito como el abrazo de una madre, la caricia de un familiar o la sonrisa de un amigo…
Me solidarizo con usted que me lee y puede estar extrañando a alguien o anhelando a alguien que ya no está físicamente…
¿Con quién o qué se solidariza usted?
Moraleja. Seamos humanos, dejemos latir nuestro corazón, extendamos una mano amiga a quien lo necesita. Una llamada, un abrazo, una sonrisa son suficientes para dar el primer paso. La solidaridad debe ser la consigna para iniciar esta semana.
Salú!
Posted by Designermusings at 6:47 AM
09/13/10
Hermosa conexión

Por: Panchito Hernández
Cualquier tarde de agosto en la Caracas más hostil que se recuerde, el Metrobús entre Altamira y El Hatillo, fue escenario de uno de esos momentos en los que uno se aprecia de ser humano. Esas situaciones que ya pasan desapercibidas pero guardan para si uno de los aspectos más hermosos y verdaderos de la humanidad. Entre decenas de rostros, algunos cansados, otros perdidos, unos más felices, otros sin mucho que decir, el transporte circulaba al ritmo del tráfico, a veces con los acelerones típicos del apuro de esta ciudad, a veces con la pausa de un país donde nadie aprendió a manejar pero casi todos sabemos mejor que nadie insultar.
Los protagonistas de esta historia, un señor viviendo entre su séptima y octava década; una niña con la ilusión de una personita que no ha alcanzado la primera. Sentados frente a frente sin tener ningún vinculo más que el de ser humanos, teniendo una de las conversaciones más hermosas que haya visto en mi vida.
La conversación, avanzaba al ritmo que sus protagonistas le imprimían. El señor paseándose por su experiencia le presentaba a la niña un mundo en el que aun podemos vivir, en el que aun podemos creer, en el que aun podemos soñar. En su intercambio de diálogos, él le interrogaba a quien quería más si a su madre o su padre, la niña por estar con su madre le contesto que ella, el viejo en su verbo amable le respondió con otra pregunta: ¿Acaso no deberías quererlos a los dos por igual? Ella sonrió y asintió.
Mientras pasaban los kilómetros, la conversación sumaba más adeptos, los que tenían caras perdidas, desencajadas, sin esperanza, tristes y claro los que iban tranquilos, en su cauce y hasta felices, se fueron uniendo a una conversa que se hizo la razón por la que todos estábamos ahí. El señor le mostraba a la joven, un mundo de posibilidades, nos hizo recordar que la ilusión bien sazonada puede ser la mejor arma para enfrentar cada reto, el viejo amigo nos dio una cátedra a quienes en nuestro andar presenciábamos una conversación entre dos seres humanos que se encuentran disfrutando de dos grandes momentos de la vida de un ser humano: la vejez y la niñez. Acaso suelen ser los viejos y los niños quienes suelen entenderse con la complicidad que jóvenes y adultos no encontramos.
La gente, que fue quedando en el autobús, disfrutaba de esos momentos en que la ternura invade sin permiso el corazón, la gente entre una lagrima que se va y una sonrisa que se hace presente, compartió una escena que ya no disfrutamos porque apenas vemos. Las risas, las miradas cómplices con las que nos hablamos los que allí íbamos, fueron el apogeo de un momento que se hizo corto para los que lo disfrutamos.
Al final ya quedando pocas estaciones el señor se despidió con la certeza que mas allá de la niña, dejo en varios de nosotros, un mensaje de esperanza, de alegría, de entrega, de amor y convicción. Luego en la penúltima parada se bajo la niña junto a su madre, con el gesto de quien disfruto aquel mensaje junto a varios cómplices que nos hicimos familia por esperanza.
Al final y tras los pasos a mi hogar, iba rememorando aquel hermoso encuentro. En cada gesto que dejaron el buen señor y la niña, se me dibujaba gestos de vuestros rostros, recordando que todos fuimos niños, y con la esperanza del que quiere y puede, todos llegaremos a ser como aquel señor, que en su andar todavía nos regala un hermoso mensaje y un rato agradable.
Más allá de la situación, de los problemas, del odio y la desesperanza, este tipo de situaciones le regalan a las almas la oportunidad de sentir en primera persona la esperanza, el amor, la alegría y por sobre todas las cosas: la ilusión.
Tememos decirnos las cosas, tememos decirnos lo que sentimos y al final terminamos perdiendo, se los digo, es mi caso. Aquella conversa de estos dos magníficos seres humanos, me demostró que no hay mejor hecho que el de regalarse una verdad y un sentimiento para la persona o personas que ama. El silencio y el reproche no son precisamente la mejor base para que una relación humana tome cuerpo y crezca en el tiempo, es la conexión infinita de dos personas que se aferran al sentimiento lo que permite que toda relación humana sea templo de amor y verdad. No pierdan la oportunidad de sumergirse en una conversa de amor y cariño con aquellos seres que aman: sus padres, pareja, hermanos, amigos, seres queridos en general. Háganle saber, más allá de un te quiero que aquella conversa es una razón para seguir viviendo.
Posted by Designermusings at 7:08 AM
08/30/10
El Compás de espera

Me excuso por no haber podido publicar. Estuve realmente con full trabajo, de avión en avión y sin tiempo para sentarme ‘free’ frente a la computadora. Hoy tuve un horrible domingo, pero para sorpresa mía, mi amigo Panchito Hernández siempre me cae como anillo al dedo con sus escritos. Es por ellos que hoy, nuevamente, le cedo el espacio. Espero lo disfruten tanto como yo.
Antes, quiero felicitar con todo mi cariño y sincero aprecio al pana ‘Phater’ y a todo el staff de www.radioviaipi.com por el segundo aniversario de éxito. ¡Wow!, ya dos años. ¡Felicidades! Y a ustedes que me leen, no dejen de escucharlos. Son sencillamente, la mejor opción online de buena música. 
El tiempo suele vestirse de enemigo cuando se nos hace infinitamente largo o corto, no nos hace ninguna gracia esperar demasiado ni sentimos alegría cuando no alcanzamos a rendir ese momento tan breve. Quisiéramos gobernar el tiempo, quisiéramos poder detenerlo, hacerlo retroceder y de alguna manera enmendar lo que hemos hecho en la vida, aunque digamos a toda voz que no nos arrepentimos de lo que hemos hecho hasta ahora. El tiempo no conoce de amistades, porque ni espera ni se apura, el va a su particular ritmo que no es otro que el mismo de siempre, lo que cambia es nuestra apreciación, necesidad u observación del mismo.
La lentitud se apodera cuando el aburrimiento genera cansancio, cuando la soledad nos recuerda que solo nosotros podemos acompañarnos, cuando no nos sentimos del todo cómodos y necesitamos que los segundos, minutos y horas vuelen hasta un nuevo amanecer. El compás de espera se hace muy largo, y no asomamos la posibilidad de pensar, de analizar, de reflexionar, creemos que cuando se acerque la alegría estaremos en mejores condiciones para comprender por qué atravesamos aquella letanía de tristeza y amarga espera. En el apuro de vivir, se nos olvida que siempre estamos viviendo, inclusive en aquellos momentos que nos mudamos a los sueños.
Aquellas circunstancias que se nos hacen eternas, suelen ser más cortas, porque la ansiedad hace que toda situación difícil se prolongue convirtiendo nuestras vidas en un gran caos que crece exponencialmente. Nada pasa, la espera sigue, no se sabe qué hacer, no se sabe cómo actuar y la rutina hace su mejor papel, seguir llevándonos por el mismo camino.
Golpe de efecto, una expresión que define cuando queremos limpiar el escritorio para empezar a reescribir nuestra historia, entonces las cosas empiezan a tener más sentido, mejor color y el compás de espera se empieza a achicar, el tiempo se hace finito, la soledad se vuelve compañía y la alegría es tan grande que no vemos el real sentido del momento.
La velocidad hace de las suyas, la alegría se vuelve costumbre y de alguna manera logra acomodarnos en ese espiral de velocidad y emoción que embarga nuestras vidas. No medimos, no pensamos si apenas alcanzamos a disfrutar porque sabemos que de un momento a otro, esto se acabará de nuevo. El compás de espera, aunque queremos que se alargue, se hace corto generando una nueva sensación de angustia, aquella que predomina cuando sabemos y recordamos que la felicidad no es eterna mientras la veamos como un destino y no como un camino.
La vida se nos pasa en un compás de espera, largo o corto, el tiempo se mide en función de lo que sentimos. Viviendo entre alegrías y esperanza se reduce a pocos minutos de goce y satisfacción; cuando vivimos entre la tristeza se vuelve una infinita llanura que no conoce de piedad. Algunos nos apuramos a vivir porque la tristeza nos embarga, otros no entendemos de apuro porque disfrutamos de la calma que genera cada momento de vida en la humanidad. De otra manera algunos nos apuramos a vivir porque la alegría nos lleva a un desenfreno, algunos vivimos acomodados en una larga tristeza que se viste de soledad.
No desesperen, la felicidad es la vía, se los dice alguien que habiendo dejado ir a la mejor persona de su vida, ha decidido apostar por la paz y la calma, mejores baluartes en esta situación del camino de la felicidad. Como decía en un principio, aunque grite a los cuatro vientos que no me arrepiento de lo que he hecho, obviamente me encantaría poder cambiar algo. El mejor paso para dar un golpe de efecto, es saber lo que se está haciendo.
Mientras sigo viviendo, mientras el compás de espera se reduce o eterniza, quedan estas letras para recordarles mi amplia estima para vosotros, mi cariño eterno por el tiempo y las gentiles palabras que me devuelven. El deseo sea siempre que la vida les perdure en la felicidad, para vosotros, salud y ¡Pura Vida!
Posted by Designermusings at 6:17 AM
08/09/10
El ‘enter’ de cada uno…

Quizá le parezca a usted que me lee una tontería o un verdadero disparate lo que estoy escribiendo en este momento, pero sentada aquí, a miles de kilómetros de altura, frente a la computadora, me puse a analizar la famosísima palabra “enter” que tanto utilizamos, inclusive, sin darnos cuenta. Sí, lo sé, el término ‘enter’ está muy relacionado con los equipos de computadoras, sin embargo, en la vida de cada uno de nosotros, casi a diario, utilizamos el “enter” y pasa de forma imperceptible. Hacemos ‘enter’ para dejar entrar a personas a nuestras vidas. Hacemos ‘enter’ para tomar decisiones. Hacemos ‘enter’, inclusive, para pagar una cuenta pendiente; porque si lo tomamos de manera literal, estamos entrando o aceptando algo.
Pero más allá de un simple término computacional, me pregunto, mientras veo la hermosa luna desde mi balcón, con cuántas personas y situaciones hemos activado el ‘enter’ y después estamos desesperados por encontrar un ‘delete’. Cuántos momentos, desagradables o no, hemos tenido en nuestras manos con un solo clic al ‘enter’. Cuántas son las lágrimas que hemos derramado, a solas o con alguien, por haber dado un ‘enter’ a esa persona o situación en nuestras vidas.
Y es que regresando en un vuelo aéreo, donde siempre empiezo a pensar en las cosas más inimaginables, me percaté de lo difícil que resulta darnos cuenta de lo que dejamos entrar o a donde entramos. Me percaté que existe el ‘enter’ emocional. Ese que va más allá de un equipo computaciones y sí muy cercano a esos aparatos maravillosos que se llaman corazón y cerebro.
Cuántos ‘enter’ en nuestras vidas le hemos dado al corazón. Cuántos ‘enter’ le hemos dado al cerebro y lo hemos puesto a rebuscar cual escáner recuerdos, pensamientos y vivencias que o nos hacen más fuertes o nos debilitan porque van estrechamente relacionados con el corazón y resulta tan difícil tocar el ‘delete’ y enviar eso a la papelera de reciclaje.
Usted que me lee en este momento, pregúntese a cuántas situaciones le ha dado ‘enter’ y aún, a pesar de ir contra usted mismo no le ha podido hacer ‘delete’. Haga memoria y traduzca situaciones o personas a las que usted le hizo ‘enter’ y hoy son como virus difíciles de acabar, difíciles de eliminar.
Puedo hablar por mí. Por mi presente. Situaciones y personas a las que les di ‘enter’ conciente e inconcientemente quisiera desaparecerlas de un delete y no lo he podido lograr. Lo intento y lo intento y me cuesta encontrar ese “anti virus” que los desaparezca de mi presente. ¿Me arrepiento? ¡No!, simplemente quiero vivir como un equipo nuevo, un equipo no contaminado y al que solo haré enter a lo que realmente valga la pena, todo lo demás es aprendizaje, bueno o malo, lo agradezco porque de cada acción de la vida se aprende. Solo hay que saber voltearle la torta y sacar de lo malo, lo bueno y de lo bueno, lo más bueno.
¿Quiere saber a qué me refiero exactamente con toda esta perorata? Lo siento. Ya nos informan que debemos apagar la computadora porque el capitán ha dado la señal de aterrizaje. Por lo pronto, solo los invito a pensar bien a qué, quién, quiénes o qué situación vale la pena recibir un ‘enter’ de su vida o simplemente un ‘supr’ para siempre. Hágale ‘enter’ al bien, al amor, a la paz, a la solidaridad, a la amistad sincera, a la familia, a los seres de luz, a darle la mano a quien lo necesita, a la honestidad y a la humildad. Si llena los archivos de su vida de buena gente, de buenas acciones y de buenas vibras, no hay virus que pueda contra usted… ¡que se lo digo yo!
Salú!
PD: ¡Estoy feliz!, voy a ser tía de una hermosa nena. Felicidades socia. ¡Las quiero!
Posted by Designermusings at 6:45 AM