
Me excuso por no haber podido publicar. Estuve realmente con full trabajo, de avión en avión y sin tiempo para sentarme ‘free’ frente a la computadora. Hoy tuve un horrible domingo, pero para sorpresa mía, mi amigo Panchito Hernández siempre me cae como anillo al dedo con sus escritos. Es por ellos que hoy, nuevamente, le cedo el espacio. Espero lo disfruten tanto como yo.
Antes, quiero felicitar con todo mi cariño y sincero aprecio al pana ‘Phater’ y a todo el staff de www.radioviaipi.com por el segundo aniversario de éxito. ¡Wow!, ya dos años. ¡Felicidades! Y a ustedes que me leen, no dejen de escucharlos. Son sencillamente, la mejor opción online de buena música. 
El tiempo suele vestirse de enemigo cuando se nos hace infinitamente largo o corto, no nos hace ninguna gracia esperar demasiado ni sentimos alegría cuando no alcanzamos a rendir ese momento tan breve. Quisiéramos gobernar el tiempo, quisiéramos poder detenerlo, hacerlo retroceder y de alguna manera enmendar lo que hemos hecho en la vida, aunque digamos a toda voz que no nos arrepentimos de lo que hemos hecho hasta ahora. El tiempo no conoce de amistades, porque ni espera ni se apura, el va a su particular ritmo que no es otro que el mismo de siempre, lo que cambia es nuestra apreciación, necesidad u observación del mismo.
La lentitud se apodera cuando el aburrimiento genera cansancio, cuando la soledad nos recuerda que solo nosotros podemos acompañarnos, cuando no nos sentimos del todo cómodos y necesitamos que los segundos, minutos y horas vuelen hasta un nuevo amanecer. El compás de espera se hace muy largo, y no asomamos la posibilidad de pensar, de analizar, de reflexionar, creemos que cuando se acerque la alegría estaremos en mejores condiciones para comprender por qué atravesamos aquella letanía de tristeza y amarga espera. En el apuro de vivir, se nos olvida que siempre estamos viviendo, inclusive en aquellos momentos que nos mudamos a los sueños.
Aquellas circunstancias que se nos hacen eternas, suelen ser más cortas, porque la ansiedad hace que toda situación difícil se prolongue convirtiendo nuestras vidas en un gran caos que crece exponencialmente. Nada pasa, la espera sigue, no se sabe qué hacer, no se sabe cómo actuar y la rutina hace su mejor papel, seguir llevándonos por el mismo camino.
Golpe de efecto, una expresión que define cuando queremos limpiar el escritorio para empezar a reescribir nuestra historia, entonces las cosas empiezan a tener más sentido, mejor color y el compás de espera se empieza a achicar, el tiempo se hace finito, la soledad se vuelve compañía y la alegría es tan grande que no vemos el real sentido del momento.
La velocidad hace de las suyas, la alegría se vuelve costumbre y de alguna manera logra acomodarnos en ese espiral de velocidad y emoción que embarga nuestras vidas. No medimos, no pensamos si apenas alcanzamos a disfrutar porque sabemos que de un momento a otro, esto se acabará de nuevo. El compás de espera, aunque queremos que se alargue, se hace corto generando una nueva sensación de angustia, aquella que predomina cuando sabemos y recordamos que la felicidad no es eterna mientras la veamos como un destino y no como un camino.
La vida se nos pasa en un compás de espera, largo o corto, el tiempo se mide en función de lo que sentimos. Viviendo entre alegrías y esperanza se reduce a pocos minutos de goce y satisfacción; cuando vivimos entre la tristeza se vuelve una infinita llanura que no conoce de piedad. Algunos nos apuramos a vivir porque la tristeza nos embarga, otros no entendemos de apuro porque disfrutamos de la calma que genera cada momento de vida en la humanidad. De otra manera algunos nos apuramos a vivir porque la alegría nos lleva a un desenfreno, algunos vivimos acomodados en una larga tristeza que se viste de soledad.
No desesperen, la felicidad es la vía, se los dice alguien que habiendo dejado ir a la mejor persona de su vida, ha decidido apostar por la paz y la calma, mejores baluartes en esta situación del camino de la felicidad. Como decía en un principio, aunque grite a los cuatro vientos que no me arrepiento de lo que he hecho, obviamente me encantaría poder cambiar algo. El mejor paso para dar un golpe de efecto, es saber lo que se está haciendo.
Mientras sigo viviendo, mientras el compás de espera se reduce o eterniza, quedan estas letras para recordarles mi amplia estima para vosotros, mi cariño eterno por el tiempo y las gentiles palabras que me devuelven. El deseo sea siempre que la vida les perdure en la felicidad, para vosotros, salud y ¡Pura Vida!
08/30/10
El Compás de espera
Posted by Designermusings at 6:17 AM
08/09/10
El ‘enter’ de cada uno…

Quizá le parezca a usted que me lee una tontería o un verdadero disparate lo que estoy escribiendo en este momento, pero sentada aquí, a miles de kilómetros de altura, frente a la computadora, me puse a analizar la famosísima palabra “enter” que tanto utilizamos, inclusive, sin darnos cuenta. Sí, lo sé, el término ‘enter’ está muy relacionado con los equipos de computadoras, sin embargo, en la vida de cada uno de nosotros, casi a diario, utilizamos el “enter” y pasa de forma imperceptible. Hacemos ‘enter’ para dejar entrar a personas a nuestras vidas. Hacemos ‘enter’ para tomar decisiones. Hacemos ‘enter’, inclusive, para pagar una cuenta pendiente; porque si lo tomamos de manera literal, estamos entrando o aceptando algo.
Pero más allá de un simple término computacional, me pregunto, mientras veo la hermosa luna desde mi balcón, con cuántas personas y situaciones hemos activado el ‘enter’ y después estamos desesperados por encontrar un ‘delete’. Cuántos momentos, desagradables o no, hemos tenido en nuestras manos con un solo clic al ‘enter’. Cuántas son las lágrimas que hemos derramado, a solas o con alguien, por haber dado un ‘enter’ a esa persona o situación en nuestras vidas.
Y es que regresando en un vuelo aéreo, donde siempre empiezo a pensar en las cosas más inimaginables, me percaté de lo difícil que resulta darnos cuenta de lo que dejamos entrar o a donde entramos. Me percaté que existe el ‘enter’ emocional. Ese que va más allá de un equipo computaciones y sí muy cercano a esos aparatos maravillosos que se llaman corazón y cerebro.
Cuántos ‘enter’ en nuestras vidas le hemos dado al corazón. Cuántos ‘enter’ le hemos dado al cerebro y lo hemos puesto a rebuscar cual escáner recuerdos, pensamientos y vivencias que o nos hacen más fuertes o nos debilitan porque van estrechamente relacionados con el corazón y resulta tan difícil tocar el ‘delete’ y enviar eso a la papelera de reciclaje.
Usted que me lee en este momento, pregúntese a cuántas situaciones le ha dado ‘enter’ y aún, a pesar de ir contra usted mismo no le ha podido hacer ‘delete’. Haga memoria y traduzca situaciones o personas a las que usted le hizo ‘enter’ y hoy son como virus difíciles de acabar, difíciles de eliminar.
Puedo hablar por mí. Por mi presente. Situaciones y personas a las que les di ‘enter’ conciente e inconcientemente quisiera desaparecerlas de un delete y no lo he podido lograr. Lo intento y lo intento y me cuesta encontrar ese “anti virus” que los desaparezca de mi presente. ¿Me arrepiento? ¡No!, simplemente quiero vivir como un equipo nuevo, un equipo no contaminado y al que solo haré enter a lo que realmente valga la pena, todo lo demás es aprendizaje, bueno o malo, lo agradezco porque de cada acción de la vida se aprende. Solo hay que saber voltearle la torta y sacar de lo malo, lo bueno y de lo bueno, lo más bueno.
¿Quiere saber a qué me refiero exactamente con toda esta perorata? Lo siento. Ya nos informan que debemos apagar la computadora porque el capitán ha dado la señal de aterrizaje. Por lo pronto, solo los invito a pensar bien a qué, quién, quiénes o qué situación vale la pena recibir un ‘enter’ de su vida o simplemente un ‘supr’ para siempre. Hágale ‘enter’ al bien, al amor, a la paz, a la solidaridad, a la amistad sincera, a la familia, a los seres de luz, a darle la mano a quien lo necesita, a la honestidad y a la humildad. Si llena los archivos de su vida de buena gente, de buenas acciones y de buenas vibras, no hay virus que pueda contra usted… ¡que se lo digo yo!
Salú!
PD: ¡Estoy feliz!, voy a ser tía de una hermosa nena. Felicidades socia. ¡Las quiero!
Posted by Designermusings at 6:45 AM
08/05/10
El Cambio

Hoy, comparto con ustedes este escrito de mi pana y compatriota Panchito. Creo que es atinado, alentador y quiero compartirlo con ustedes. Espero reflexionen tanto como yo.
Un beso que les dure hasta el lunes.
Salú!
El mundo en constante cambio, la idiosincrasia de un enorme ente que aparenta estar quieto pero cambia tan rápido como aquella medida de tiempo indivisible. ¿Cambia porque quiere? ¿Cambia porque le toca? El mundo en realidad no está respondiendo a esas preguntas, sigue su proceso eterno de evolución, el mismo del que formamos parte y que describe la naturaleza real y verdadera del ser humano, del ser vivo: el cambio.
¿Cambiamos porque queremos? ¿Cambiamos porque nos toca? Por lo general nunca respondemos aquello, entendemos al cambio como proceso natural porque envejecemos, crecemos y el pasar del tiempo pasa factura a nuestra existencia. A veces no queremos cambiar y a veces no nos toca cambiar, sea por miedo o comodidad, sea por experiencia o crecimiento espiritual los seres humanos a veces vivimos circunstancias en las que el cambio no ocurre o no ocurre como esperamos. Recuerden, el mundo sigue girando y nosotros vamos dentro de él, así que por más que las cosas no parecieran cambiar, están cambiando.
El miedo y la comodidad por lo general van de la mano, ellas se apoyan en la otra con el único fin de que el cambio sea la última opción de vida, a pesar de que igual formemos parte de aquello. Tanto el miedo como la comodidad logran que no vivamos el cambio como la experiencia real que es, como el escenario propicio para el ser humano mejorar, trascender, crecer y perpetuarse.
Cambiemos porque queremos o porque nos toque, el efecto dependerá de nuestra actitud ante ello. A veces un tercero nos invita a cambiar, a veces nos obliga hacerlo, a veces nos hace cambiar para que retomemos una senda que veníamos viviendo, a veces, simplemente para que nos conozcamos aun mas. A veces somos nosotros los que nos cansamos de lo que vivimos, que deseamos un escenario nuevo, a veces pretendemos lograr que la vida se nos haga más llevadera. Todas son situaciones de cambio, desde las que aparentan la mayor calma hasta las que se cargan de angustias.
El cambio, como estructura evolutiva del ser humano, es más grande que una modificación de status en las relaciones humanas, de un nuevo lugar para vivir, de nuevas funciones que ejecutar, de un nuevo sitio de trabajo, de una nueva persona en la vida, de una persona que estuvo y vuelve o de cualquier situación que nos genere una reacción diferente. El cambio genera responsabilidad, genera respeto, genera compromiso, genera sentimiento, genera esperanza, genera amor, genera vida…
Irse, quedarse, aceptar, negarse, volver, pensar, ejecutar, luchar, caer, levantarse, ceder, respetar, amar, admirar, callar, pretender, insistir, buscar, indagar, pensar, pronunciarse, insistir, como estas palabras casi todas las que generen actos, generan cambios, generan vida, generan lo que somos.
El cambio que queramos o que nos toque, será mejor o peor en la medida que lo aceptemos, nos adaptemos o luchemos porque nos precise una mejor situación. Eres el cambio y eres el instrumento para hacerlo verdadero.
Posted by Designermusings at 9:17 AM
07/12/10
Más agrio que dulce…

Wow, ayer fue un día increíblemente emocional. En pleno apogeo y gritos de celebración por el partido que daba como cierre al Mundial de Futbol, específicamente a un segundo de pitazo final, suena uno de mis ‘crackberry’ para darme la noticia que la hija de ocho añitos de un gran amigo empresario acababa de morir. Fue como un balde de agua fría porque uno nunca espera conocer que alguien ha muerto, y en mi caso, menos sin son niños. La celebración se convirtió en tristeza y llanto. Se convirtió en reflexiones sobre la importancia de vivir un día a la vez. Sobre la importancia de hacer el bien sin mirar a quien. Sobre la importancia de demostrar en vida cuando se ama.
Tengo que confesar que desde que cerré el teléfono con la noticia no he dejado de pensar en mi pana Vicente porque siempre que mis papis me dan la bendición siento tanto amor de parte de ellos hacia mí que no quiero ni pensar lo terrible que sería para ellos el perderme.
Y es que como jóvenes y hasta de niños somos expertos criticando a los padres. Diciendo una y otra vez que ellos no nos entienden. Les decimos “viejos” porque según nosotros ellos están ‘old fashion’ en el cómo es la vida hoy, respecto a como era en el tiempo de ellos.
Mis amistades casadas y con hijos me cuentan que al momento de enterarse que están embarazados, es cuando empiezan a comprender todas y cada una de las palabras y regaños que recibían de sus padres. Es cuando se tiene un hijo que realmente pueden muchos entender el amor desmedido, sin límites ni tiempos que nos tienen nuestros padres.
Yo puedo decir con toda seguridad y orgullo del mundo que desde el día uno y sin consentirme, sentí lo que significaré hasta más allá de la muerte para mis padres y es por saberlo que me siento tan triste por mi amigo porque no quiero ni imaginarme como se siente, qué siente, qué piensa, qué quiere decir y que no se atreve.
Algún día, espero, él lea estas líneas como lo hace todos los lunes y jueves. Desde aquí quiero decirle que todos los que lo conocemos sabemos que fue un extraordinario papá. Que su nenita, como el le decía cada día de los 8 añitos que vivió siempre sintió y supo lo amada que era por él. Que cuando el tiempo le ayude a aliviar un poco el dolor y mire hacia atrás, siempre recordará la sonrisa de su nenita, sus carcajadas, sus sonrisas y la hermosa manera como ella, cada día le decía “papi gracias por quererme”, como yo le enseñé a agradecerte.
Desde aquí, mi solidaridad, mi abrazo sincero, mi cariño y mi reiteración de que te quiero montones y que estaré contigo para apoyarte en estos momentos.
A los que me leen y tiene hijos, nunca dejen de demostrarle lo que los aman, de decírselo y de darle un abrazo o un beso sin motivo más que transmitirle amor. Hoy estamos, mañana no sabemos y sería horrible perder un ser sin haberle dicho: te amo.
A los que me leen y no tienen hijos (como yo), no dejemos de dar amor a todo el que tenemos cerca. No dejemos de luchar por que los niños sonrían y sean niños felices. No dejemos de abrazar a quienes queremos, de decir discúlpame si fallamos, de levantar el teléfono o escribir un correo para recordarle a los que queremos lo mucho que los queremos, pero sobre todo, no dejemos de sentir cosas ricas, bonitas. Nunca nos acostemos con rencores ni odios porque no solo contaminamos nuestros propio cuerpo, nuestro espíritu, sino que irradiamos energías negativas y lo que menos necesita el mundo en estos tiempos es esto.
Hoy estoy down. Hoy les pido a ustedes que tengan en oración a todos los niños del mundo. Mientras más gente positiva aspire a un mundo mejor donde los niños puedan reír y disfrutar su infancia, en el futuro tendremos un mejor mundo.
Salú!
Posted by Designermusings at 6:11 AM
06/28/10
¡Qué duro vale!

La semana pasada organicé y participé de un partido de fútbol –pro recaudación de fondos para un hogar de niños con Leucemia- donde metí dos goles y ganó mi equipo 4 a 1. La presión era terrible, muy fuerte porque el equipo que ganaba, su patrocinador-auspiciante doblaba la donación al hogar. Les cuento esto porque admito que yo no soy fan del fútbol, excepto cuando juegan equipos como Argentina, Brasil, México, España, mi amada selección La Vino Tinto y, por supuesto, cuando juega el Real Madrid, pero como la onda de estos días son los partidos del mundial de fútbol, he visto varios e, inclusive, organizado juntas ejecutivas de trabajo incluyendo ver el partido y me han resultado súper efectivas y productivas en negocios.
A mis amigas con parejas que detestan este deporte les he dicho que no sean tontas. Que acompañen a sus parejas a ver los partidos y que mientras ellos ven a dos hombres correteando un balón, ellas vean las piernazas que tienen el 99% de los jugadores. Es una estrategia que utilicé hace años para acompañar a mis amigos a ver los partidos y me ha resultado sensacional, además, es innegable que hay una cantidad de jugadores que son lo que le sigue a bellos y deleitan la pupila. ¡Ciega no soy y monja menos!
Pero una cosa es ver un partido de fútbol de cualquier equipo y otra, muy diferente, ver un partido de fútbol de México, en México, con mexicanos. No, no, no no!... es realmente increíble la energía que se siente (buena y mala) dependiendo de las circunstancias. Yo estaba en “mi sede”, Hard Rock Café. Ahí me tocó ver como insultaban a las madres de todo el onceno argentino, me tocó ver a hombres llorar como si se les hubiese muerto su madre, a parejas abrazarse como muestras de consolación. En otras palabras, ¡que fuerte vale!
Es fuerte porque México es un país que apoya a sus talentos. México es un país con mucho que ofrecer, pero donde la gente está perdiendo las esperanzas porque, lamentablemente, las noticias malas son las más o se divulgan más. Aunque suene burlesco y algunos se rían, para los mexicanos el partido de ayer contra Argentina tenía un significado que iba más allá de que ganara su equipo y pasar a la siguiente ronda. Para ellos era una esperanza, una noticia positiva entre tantos asesinatos, robos, muertes y escándalos. Era unirse, independientemente de los estratos sociales, para apoyar a su “sele”, a su Tri. Era ser un solo país con una sola bandera.
Aunque yo detesto del mundial la cantidad de seudo expertos que aparecen y creen saber más que los mismos jugadores, admito que hasta yo quedé opinando de futbol y de las estrategias que debió seguir el técnico, como si supiera de fútbol y la realidad es que de fútbol lo que sé es que el que más goles anota gana, que tienen a un bellote como Cristino Ronaldo en Portugal, a un carita hermosa como Kaká en Brasil y que me fascina la varonilidad de Rafa Márquez.
Como se habrán dado cuenta, no soy experta en fútbol, pero me parece de una injusticia suprema que ahora se acribille a los jugadores mexicanos por no haber pasado a la próxima ronda. Es muy fácil criticar por criticar. Es muy fácil decir cómo se debió haber hecho tal o cual cosa, pero estar en una cancha de fútbol, con la presión que se tiene ahí, jugando con quien se jugaba no lo aguanta cualquiera, por ello, como siempre digo, pongámonos en el lugar de los demás un segundo y después, solo después abramos la boca, porque para hablar paja todos somos expertos, pero para jugar y que el mundo entero te esté viendo y gran parte de ese mundo presionando hay que tener los pantalones bien puestos porque eso debe ser nada fácil.
Sé que mi columna de hoy despertará ronchas en mis amigos y enemigos (si es que los tengo) mexicanos, pero les pido que hagan un alto hoy y se pongan en el lugar de los demás, no solo en un momento de fútbol y verán que haciendo ese ejercicio, aprenderemos a ser mejores personas, a comprender más a los demás (con sus defectos y virtudes) y, sobre todo, a dejar de juzgar porque no somos quien para hacerlo. Reitero, no hacerle a los demás lo que no nos gusta nos hagan a nosotros es un primer paso para lograr todas las metas que queramos y así ser más gente humanizada y menos maquinaria.
Arriba los ánimos que vendrán tiempos mejores… ¡espero!
Salú!
Posted by Designermusings at 6:05 AM
06/14/10
¿Victimas del Mundo?

Hoy comparto mi espacio con mi pana y compatriota ‘Panchito Hernández’ quien quiere compartir esta nota con usted que me lee. Sí, con ustedes. Con ese que se cree víctima y quizá es victimario. Con ese que se cree victima y quizá es victima de él mismo. Sí, con usted que me lee y cree que todo el mundo está contra usted y nunca, pero nunca se ha tomado un segundo de vida para pensar y ponerse en el lugar de los demás. Después de leer esta columna, esta segura que no volverá a juzgar a nadie sin antes juzgarse a usted primero. ¡Gracias Panchito por compartirlo conmigo! ¡Salú!
PD: Por cierto, al que le cae el guante… ¡que lo aguante!... y el que se pica… chile comió.
Víctimas del mundo, hemos aprendido a vivir a la defensiva, es la situación mas cómoda para reaccionar ante todo lo que nos pueda pasar, es como si vistiéramos de violencia al destino porque muy a pesar de que muchos creen en Dios o en las energías del universo, nuestra creencia se puede limitar solo a lo que decimos y no lo que hacemos.
Nos dicen, por activa y por pasiva, que no debemos permitir que nos pasen por encima, que no debemos permitir que nos humillen, que nos ataquen y en el mejor de los casos debemos dejarle a los otros el sabor de la venganza, aquel dulce que nadie conoce pero que todos disfrutan, esa alegría maliciosa de saber que al otro le hemos dado su merecido.
Pero no nos damos cuenta y de nuevo nos vestimos de victimas, nos ponemos la ropa de que todo el planeta está en contra de nosotros y en esa cómoda posición reiniciamos nuestro accionar, apelamos a la agresividad, al mal trato, a la rabia, inclusive al asco, y entramos en la dinámica más triste del humanidad: Queremos ser felices, lo aparentamos y vendemos pero por dentro lo pasamos muy mal y casi que no nos gusta ser felices porque es muy complicado serlo.
Vemos seres que trascienden y los admiramos, pero no nos podemos ver al espejo porque la imagen de aquel que trascendió hace borrosa nuestra imagen, generando aquel inmenso abismo de dolor y tristeza que se transforma en costumbre o la palabra de moda: rutina.
No somos víctimas del mundo, somos víctimas de nosotros mismos. Quien se hace daño es uno, porque aunque el otro te puede ofender, te puede humillar, te puede hundir, es uno el que acepta o no tal gesto, es uno el que decide en qué medida le va a afectar aquella situación, es uno el que decide de que tamaño es el corazón para albergar afecto, cariño y aprecio y aquello que signifique daño que sirva para valorar un te quiero, un gesto amable, que cada día se ven menos.
Aunque duden, se que tienen la fuerza para que sean como quieran ser, nunca mejor dicho, que disfruten la vida como se les viene y que sepan ignorar todas las malas energías que se nos vienen encima. Sabrán ofrecer vuestro mejor repertorio, aquel que se traduce en afecto, en esperanza, en alegría, en felicidad, en el simple hecho de dar un gesto que calma un corazón angustiado, un corazón triste, un corazón probablemente abandonado.
Sean víctimas de vuestra propia alegría, sean víctimas de vuestra existencia, de vuestros gustos, de vuestra esperanza de marcar diferencia, porque en lugar de dividir y restar se proponen a sumar y multiplicar.
Posted by Designermusings at 6:40 AM
05/17/10
¡NO al Secuestro, NO a la violencia!

Yo he sido víctima del secuestro. Igual mi familia. Independientemente de la magnitud del hecho, es una experiencia terrible, espantosa, que marca a las víctimas y a sus familiares. El que no lo ha vivido no lo entiende, no toma precauciones, inclusive no le importa porque lo ve lejano, ajeno a ellos. Creen que nunca le pasará. Y es que ayer, mientras me tomaba una copa de vino después de una invitación al teatro, entre copa y copa (fueron dos botellas cada uno) comentaba sobre lo violenta que está Venezuela, sobre el aumento de la delincuencia en Panamá y sobre lo “normal” que es para unos hablar de secuestro en México.
Yo le decía a mi ‘victima de turno’ (así le digo a quien se atreva a tomar vino conmigo) lo preocupada que estaba porque siento que la gente empieza a ver las noticias malas como normales. Le decía que me aterra escuchar que alguien diga “uno más a la lista de víctimas, por qué te sorprendes”, entre otras aterradoras frases. Me sorprende la insensibilidad de las personas con el dolor de los otros. Sí señores, cuando hay secuestro hay dolor, mucho dolor, angustia, incertidumbre, miedo, pánico. Por mucho que uno en el día a día diga “Dios sabe lo que hace”, en esos momentos le preguntamos y reprochamos muchas cosas el ‘jefe de allá arriba’. Un secuestro ni es fácil ni debe ser algo normal.
Mi víctima me decía –y coincido- que no podemos dejar que un grupo de malandros nos roben la paz y el derecho a circular con tranquilidad. Sí, tiene razón, pero ese derecho ha ido desapareciendo porque el miedo ha ganado terreno apoyado por la evidente inseguridad en la que estamos viviendo. Me pedía que no dejara de ser lo libre y sin filtros que soy. Me pedía que no perdiera la magia a vivir un día a la vez, libre, en plena libertad, disfrutando lo que hago, corriendo, gritando, bailando. Me invitaba a no darle tregua a los malos y que no le diera el gusto a nadie, secuestradores o no, de que mis ojos color miel no brillen o que mi contagiosa carcajada dejara de escucharse para convertirse en susurro por miedo.
Le decía que no era fácil porque vivo sola en un país que no es el mío. Le contaba que el viernes pasado, por ejemplo, mientras trotaba a las 5:45 de la mañana, un coche iba a mi lado, suavemente, “dizque” piropeándome. Yo puse ‘pié en polvorosa’ y aceleré hasta que pude visualizar a un oficial al que le conté mi temor. Él, como si yo fuera una loca desquiciada me dijo que no me asustara que nada pasaría. El coche BMW siguió y dentro de él, pude visualizar a tres personas, uno de ellos con dos dientes de oro y la cabeza rapada. ¿Secuestradores o ladrones? No lo sé, pero miedo sentí, un escalofrío recorrió mi cuerpo y el viernes y sábado cambié de horario para mi rutina. Hoy me entero que un coche con las mismas descripciones trató de subir a la fuerza a un señor que corre todas las mañanas. ¿Es justo vivir así? ¡No!
Los secuestradores han perdido el miedo a matar. Ya no les importa acabar con una vida, inclusive, aunque sea de un infante. ¡Sobran los casos! Todo en nombre del maldito dinero. En nombre de la maldad, de la ambición y la codicia. Lamentablemente los tiempos nos están demostrando lo malo que pueden ser ciertas personas.
Yo sí admito que cada día le tengo, inclusive, más recelo a las redes sociales que se han convertido literalmente en catálogos de secuestros. Le tengo ‘fuz’ a cosas que antes no me mortificaban. Ahora me preocupo mucho más en donde me muevo, con quién me voy a mover, si el lugar es muy público, si se me acerca una moto o una bicicleta cuando manejo tiemblo y eso, no es calidad de vida porque tampoco puedo andar por la vida con miedo a vivirla, no soy así.
En Caracas, por ejemplo, han llegado los secuestradores a exigir cuotas mensuales de dinero para no ser secuestrado. Los padres prefieren pagarle la extorsión antes de vivir la experiencia que representa ser secuestrados. ¿Es justo esto? ¡No!
Usted que me lee, desde donde sea, únase a toda aquella cruzada que sirva para rechazar la violencia, los secuestros, la maldad. Exíjale a sus gobernantes seguridad. Exíjale que le compense con tranquilidad el pago de sus impuestos. No le demos un segundo de tregua a los malos. No seamos insensibles con el dolor de las familias de los secuestrados. Si nos unimos, ellos no podrán contra nosotros. Piénselo.
¡No al secuestro! ¡No a la violencia!
Salú!
Posted by Designermusings at 6:06 AM
05/10/10
‘Mi día de la madre’…

Hoy no tengo ganas de escribir. Estoy muy feliz hoy. Este fue un día de las madres diferente. Primero, fuera de mi país. Segundo, mami fuera de su país. Yo no puedo negarlo, mami es la mujer que más amo en este mundo no solo porque es maravillosa como madre, como amiga y como compañera, sino porque con su ejemplo me ha enseñado a valorar las cosas realmente importantes de la vida.Ella ha estado conmigo en las buenas y en las malas. En las verdes y las maduras. Es, además, la mamá de mis amigos porque todos así la ven. Cuando me piden que defina en una palabra a mami, siempre digo lo mismo: amor. Para los que la conocen, ‘mamá gaby’ es ¡mamá Gaby!. Está siempre para todo el que lo necesite, siempre con el tiempo para escucharnos, consolarnos, aconsejarnos o regañarnos.
Este año le pregunté: ¿mami, qué quieres que te regale de día de las madres? –a pesar de que ella me enseñó que el día de mamá son los 365 días del año- y sonreída me respondió que quería de regalo que buscáramos juntas, en esta ciudad, un hogar de abuelitos desamparados donde de seguro habrían varias viejitas a la espera de un abrazo, de una platica, de una compañía. ¡Ese era su regalo, compartir y dar amor!
No les voy a dar los detalles de esa visita porque fue tan mágica, tan linda que escribirlo plasma una sonrisa en mi rostro, pero en mi corazón una sensación terrible de pensar existen hijos que son incapaces de buscar un espacio para estar con su madre. En fin, cada cabeza es un mundo, pero le puedo decir, brevísimamente que fue maravillosa esta celebración y que una vez más, mi mami me demostró que es grande, que es una gran mujer y un mejor ser humano… cada día me demuestra más el porqué mi papi desde el día uno se volvió loco por ella.
Consejo. Quiera a sus seres queridos en vida. Demuestres su amor en vida, después puede ser muy tarde y nada podrá hacer. A las madres que me leen, “feliz día” y a ti mami, una vez más gracias por permitirme ser parte de tu vida, de ser un pedacito de ti… gracias por existir, ¡TE AMO!... siempre te lo digo y te lo reitero, cuando sea grande quiero ser como tu, ¡I love you mami!
¡Salú!
Posted by Designermusings at 6:23 AM
05/03/10
El Facebook-adicto

“Es un sitio (que no existe) donde te conectas con personas (que muchas veces nunca ves), te invitan a eventos (a los que no vas), mostrar fotos (que no te favorecen) y escribís cada día qué estás pensando (aunque no pienses en nada). Así y todo es bastante adictivo”
Existe un grupo en el libro de las caras que se llama “Maldita sea soy adicto al Facebook”. Tiene más de 11 mil miembros y su utilidad es servir de catarsis a los que no pueden dejar de “feisbuquear”, un verbo que tarde o temprano figurará en el diccionario.
“Mi nombre es José y soy adicto”. “Soy Adriana y estoy jodida”, se presentan los usuarios en el muro de los lamentos. “No hago más que estar aquí. Alguien que me mate por favor!!”, “necesito un exorcismo”, “es de las peores porquerías que han inventado, pero no soy capaz de retirarme”, claman otros.
Facebook. Feisbuc. El face. Como quiera que se le llame a la más popular y peligrosamente adictiva de las redes sociales, su mención se ha vuelto parte de la vida diaria, en más de 70 idiomas.
Expertos han demostrado que el usuario promedio de Facebook pasa 55 minutos de su día conectado a la red. Pero los hay aquellos que permanecen enchufados aún cuando duermen y brincan de la cama con cada alerta de su teléfono móvil.
“No soy adicto, hoy sólo he entrado 7 veces”, replica uno de los miembros del club de adictos. “Pude estar sin vos… sólo dos días”, se lamenta otro. Grupos de viciosos los hay por montones. Están “Mi adicción al Facebook me está preocupando” y “facebookholicos anónimos”. Y hay páginas como facebook-adictos.com en la que se ofrecen juegos, videos e ideas (bastante malas, por cierto) sobre qué frases compartir en el muro personal.
Cada día se actualizan 60 millones de estatus en Facebook, según las estadísticas de marzo de website-monitoring.com. Ahí se cuentan desde las frases más inspiracionales sobre la vida, la muerte y el amor hasta los pensamientos más planos e inútiles como “qué hueva” o “me pica la nariz”.
Un señor, que tiene casi 70 años y aprendió a usar la lavadora y el microondas hace poco, me preguntó con candidez enternecedora: “¿Qué es eso del fasebo-oc?”. Traté de explicarle, pero no pude. Entonces pedí ayuda. Escribí en el muro del face: Si un extraterrestre les preguntara ¿qué es Facebook y para qué sirve? ¿Qué le responderían? En menos de cinco minutos tenía un pergamino de respuestas.
La descripción más atinada fue la de Juliana, una chica cordobesa: “Es un sitio (que no existe) donde te conectas con personas (que muchas veces nunca ves), te invitan a eventos (a los que no vas), mostrar fotos (que no te favorecen) y escribís cada día qué estás pensando (aunque no pienses en nada). Así y todo es bastante adictivo”.
Facebook es la ventana por la que espiamos al mundo. La rendija por la que nos enteramos de lo que pasa allá afuera mientras nos encorvarnos frente al ordenador, sacamos la panza, fruncimos el ceño y movemos el mouse hacia la nada.
“Me han dado las 3:00 de la mañana husmeando fotos de gente que no conozco”, comentó una amiga a la hora del almuerzo. “Ese día me di cuenta que tengo un problema”.
En la red se encuentra relatos de gente que ha intentado dejar el libro de las caras. Una chica que se dio cuenta que se estaba perdiendo la oportunidad de socializar en la vida real narra un mes de abstinencia en el que no le fue muy bien. Se dio cuenta que no se enteraba de la mayoría de eventos a los que iban sus amistades, que no salía más a menudo ni establecía más contacto con la gente de verdad. Y que estaba desactualizada de todo. Sucumbió y volvió a su verdugo y esa noche durmió en paz.
En marzo pasado se difundió la noticia de que dos clínicas italianas están tratando a los adictos a Facebook y a la red en general. Italia, con 16 millones de miembros activos al feisbuc, es el sexto país del mundo con más usuarios.
“El uso patológico de Internet provoca síntomas muy similares a los de los toxicómanos en abstinencia”, comparaba el encargado de uno de esos centros de tratamiento en Italia. Explicaba que los adictos a la red padecen de ansiedad, depresión y miedo a perder el control de lo que pasa en Internet. Al igual que con las drogas, la necesidad de acceder a la red en todo momento es progresiva, así como la incapacidad de controlarlo. Y los efectos también son parecidos: se deterioran las relaciones, hay cambios de humor, se altera el sueño, baja el rendimiento laboral y escolar.
En la red se promocionan falsos parches que sirven para lidiar con la ansiedad a perseguir la “F” azul. Y circula por ahí la foto de una pareja desnuda que simula estar copulando. La chica abajo, él arriba y en medio, el ordenador con la página de Facebook abierta: él está actualizando su estatus.
A nadie le gusta que lo llamen adicto, especialmente adicto a espiar a los demás: a sus compañeros de trabajo, al popular de la clase, a sus ex parejas sentimentales, a sus potenciales parejas, a la gente que no soporta, a husmear dónde celebraron sus conocidos el Año Nuevo. Pero ¿cuándo se es adicto? Según algunos cuestionarios que circulan en la red, hay que ponerse alerta cuando uno se reconoce en algunas de estas circunstancias:
1. Ha pasado horas revolviendo su clóset en busca de las fotos de su niñez para escanearlas y subirlas al Facebook.
2. En Halloween se disfrazó de “la página principal” de Facebook.
3. Se toma fotos frente al espejo para su nueva foto del perfil.
4. Se siente orgulloso de la cantidad de amigos virtuales aunque no le hable a la mitad de ellos y quieres más.
5. Pide prestadas computadoras o teléfonos móviles para revisar su perfil.
6. Cuando conoce a alguien apenas puede esperar a llegar a su casa para buscarlo en el Facebook y pedirle que sea su amigo.
7. Presiona a sus amigos de la vida real para que se unan al feisbuc.
8. Mira la ‘F’ azul en cualquier lado y se emociona.
9. Lo primero que hace al levantarse es revisar su página.
10. Ha dejado de dormir, de comer o de reunirse con amigos (de verdad) por ver su feisbuc.
--- Los dejo con esto para iniciar el lunes… el que se pica es porque chile come.
Salú!
Posted by Designermusings at 7:36 AM
04/26/10
Sus (nuestras) Cargas Negativas
Diariamente estamos recibiendo cargas negativas, algo que antes nos sorprendía ahora nos resulta normal, y nos pasa en cada instante, en cada momento, en cada circunstancia. Antes aquellas cargas venían por enfrentamientos que teníamos con personas cercanas por temas especiales, algo de trabajo, algo de la relación, algo que siendo molestia debía ser discutido con la otra persona. Ahora es normal, porque aquellas cargas aumentaron su frecuencia, y ahora a cada rato nos alzan la voz, a cada rato nos increpan por alguna situación, por cualquier cosa nos intentan recriminar y en el vivir de todos los días, nos están coloquialmente hablando mentando la madre.Tómense la molestia, bueno una más, de constatar cuantas veces les alzan la voz, cuantas veces les ponen mala cara, cuantas veces les hieren por una simple diferencia de gesto, por una simple diferencia en una decisión, en un punto de acuerdo. Verán que diariamente se multiplica y además verán que vienen de personas que no esperan tales reacciones, que más bien no habían advertido que hasta aquellas personas son capaces, sin querer o no, de descargarnos aquella fuerza negativa.
Y no estamos hablando de las cargas que vienen del exterior o que no pertenecen a nuestro circulo diario de vida, las noticias del país, las noticias de personas no tan cercanas, los reclamos que nos hacen por cualquier motivo, en fin, todo el peso de aquello que busca destruir se suma en ataque a nuestro ser, disminuyendo nuestras defensas y tristemente nuestras ganas de creer en esto que llaman vida.
Ante esto, hay 2 cosas que debemos tomar en cuenta y tener presente para llevar ese día a día con la facilidad propia del que sabe dar todo lo que puede e intenta aprender todo lo que el mundo sea capaz de enseñarle mientras represente algo positivo para la historia de nuestras vidas.
La primera de ellas, es que tengamos claro que no podremos controlar a los demás, su manera de ser y reaccionar es propia de ellos y aunque podamos en cierta manera alertarles sobre sus reacciones a veces precisamente aquella alerta despierta una reacción peor. Es por eso que tenemos que partir de aquella base, no podremos bajo ningún concepto modificar las reacciones, gestos y respuestas de los otros para con nosotros, inclusive de los seres amados y más cercanos, porque aunque efectivamente pudiéramos, la convicción debe nacer del otro para entender que nuestros actos influyen inmensamente en los demás.
Lo otro, y tal vez mas importante, es que analicemos cuantas veces respondemos, reaccionamos y generamos cargas negativas para los demás, aquellos gestos que partiendo de una simple queja se convierten en una reacción enérgica que daña sentimientos y sobre todo daña corazones. Vemos en demasía que los otros nos hacen daño con gestos y reacciones que nos perturban, nos molestan, sencillamente nos hacen sufrir, pero no debemos olvidar que a veces somos iguales e inclusive peores.
La gran diferencia es que podremos modificar nuestros gestos y reacciones, podremos permitirnos transmitir a los demás nuestro descontento y nuestra queja, con la ternura propia del que sabe que esa otra persona ante el error o ante el desconcierto necesita precisamente recibir el mejor afecto que le de la confianza plena para modificar aquella situación, aquel escenario idóneo en que una sonrisa cambia cualquier momento.
Sobre los otros, no está demás que intentemos ayudarles, pero solo ellos podrán decidirse a cambiar la forma en que expresan su descontento o desacuerdo ante una situación del día a día.
Se darán cuenta que aunque seguirán recibiendo aquellas cargas negativas, vuestros corazones serán santuarios de paz y tranquilidad, porque comprenderán que el otro; en muchos casos; no quieren dañarnos sino expresar su punto aunque no de la mejor manera. En definitiva llevaran con mayor facilidad el día a día y tanta carga negativa que la gente se ha empeñado en dar, serán pues embajadores de buena vibra, vestirán vuestras almas de mil colores para que lo malo se vaya y lo bueno fluya y se multiplique.
Otra vez mi pana y compatriota Francisco ´Panchito’ Hernández dio en el clavo por eso cedo mi espacio de hoy a él. ¿Qué piensa usted? Gracias amigote!
Salú!

Posted by Designermusings at 5:45 AM