10/11/10

A los mineros chilenos…¡bienvenidos!


Como usted sabe, devoro libro y noticias porque creo que la información es poder. Está comprobado, una persona informada, es una persona culta y puede tomar decisiones profesionales y personales de mejor manera. Por mi trabajo, por mi profesión, inclusive, por mi crecimiento personal, me gusta estar bien informada. Desde que se dio a conocer el tema de los mineros en Chile, le he dado seguimiento porque trato de imaginarme la angustia de esas personas, pero muy en especial el sufrimiento, la angustia e incertidumbre de sus familias. Ver imágenes por televisión de las esposas orando con los ojos hinchados de llorar, ver la inocencia de los niños a la espera de ver a sus papis, ver a madres con rosarios en mano pidiendo que sus hijos estén bien, es muy fuerte, pero a la vez es una muestra de solidaridad que me gustaría resaltar.

Y es que yo no sé si usted lo ha sentido igual, pero el mundo entero se ha solidarizado con el pueblo chileno, con las familias de los mineros y con esas 33 vidas que pasarán a la historia como “Survivor” de la mina San José.

A mí me parece fascinante esa solidaridad, ese amor al prójimo que estamos demostrando porque me deja como gran mensaje de vida lo que sigo defendiendo semana a semana: ¡hay que seguir creyendo en la gente!

Yo hoy, quiero dejar este espacio para que usted se regale un espacio de reflexión y de oración a quien usted quiera y crea. Sí, creo que es un hermoso momento para que aunque sea en pensamiento nos unamos en positivo. Para que le demos gracias al Dios que usted quiera y crea por darles a estos 33 hombres la oportunidad de sonreír nuevamente. La oportunidad de abrazar a sus hijos, besar y hacer el amor con sus esposas, recibir el abrazo de sus padres, ¡de sentirse más queridos que nunca!

Esta semana es crucial para estas 33 familias. Es una semana donde a partir del martes el mundo vivirá estrés porque todo salga bien, alegría de ver que salen bien y mucha felicidad cuando culminen con el rescate del último. Desde esta palestra, mi solidaridad, mi alegría por saber que pronto estarán junto a los seres amados y mi invitación a todo el que me lee a ser positivo, nunca dejar de creer en la solidaridad de la gente y nunca, pero nunca, dejar de soñar… ¡es gratis!